Familia

La mujer de Miguel Pérez, ex director del colegio Tabladilla, que fallece por ELA: “Se me ha ido al Cielo antes de lo previsto”

Cuando le diagnosticaron la enfermedad afirmó: "Me voy a morir y veo todo de otra manera”. Familiares y amigos rinden homenaje a un abanderado de la lucha contra el ELA

Lucía Capapé y Miguel Pérez.
photo_camera Lucía Capapé y Miguel Pérez (Fuente Instagram).

"Se me ha ido al Cielo antes de lo previsto. Todavía quedaban muchas cosas por hablar. Pero desde Allá Arriba nos ayudarás más y mejor. #unSantoConCorbata. Gracias a todos por vuestros mensajes y muestras de cariño".

Así se despedía Lucía Capapé de su marido en Instagram, Miguel Pérez García, ex director del colegio Tabladilla de Sevilla que falleció el pasado miércoles 24 de marzo a los 40 años de edad por ELA (esclerosis lateral amiotrófica) Deja huérfanos a cinco hijos varones, los pequeños acababan de hacer su primera confesión. 

Los testimonios de afecto y fe en Instagram son sobrecogedores, tanto de su mujer como de sus familiares y amigos. Diarios de Sevilla le rinden homenaje por su coraje y fortaleza.  

"Le estoy dando toda prioridad" 

Lucía Capapé decía estos días en su cuenta de Instagram: "A quien es culillo de mal asiento esta rutina de cada larga tarde se le hace a menudo cuesta arriba.... pero trato de saborear el regusto que deja saber que le estoy dando toda prioridad, aunque tenga que reducir la atención a otras personas y a otras cosas, también importantes". Un texto que acompaña a una foto enternecedora de ellos dos. 

El periodista Carlos Navarro Antolín le dedicaba un texto emotivo en el Diario de Sevilla, en el que describía la fuerza de la fe de Miguel: 

“Un día alguien tiene el ingenio de llamarte superman por el notorio parecido de tu rostro, el peinado y las gafas con los del inolvidable Clark Kent. Y al otro resulta que de verdad eres un ser de una fuerza anímica que por momentos parece sobrehumana. Te diagnostican la ELA, tu mundo se derrumba en pocos meses, pero brota al mismo tiempo una energía que te permite reinterpretar el entorno, reordenar tus prioridades, tomar conciencia de la caducidad real de las cosas y no separarte de un crucifijo. Nada de eso sería posible, o cuando menos sería muy distinto, sin una educación en valores cristianos". 

Esposo enamorado y fiel 

El sacerdote Elías Capapé, hermano de Lucía y cuñado de Miguel le describe de este modo: "Miguel, esposo de mi hermana Lucía, ha entrado hoy por la puerta grande en el Cielo. 40 años vividos muy intensamente, conquistando logros, batiendo records, siendo ejemplar también los meses que vivió con ELA.

Miguel Pérez García. Un nombre tan común; un hombre extraordinario. Esposo enamorado y fiel. Padre de cinco hijos varones. Más ejemplo de líder en casa que en lo profesional. Además de cumplirse el conocido adagio: "Detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer"; añadiría: "detrás de este gran hombre hay mucha, mucha fe". Cristiano ejemplar, un católico 10. Hombre lleno de Dios, un verdadero Opus Dei. Ingeniero. Trabajador. Alegre. Divertido. Desenfadado. Deportista. Estratega. Claro, como el agua. Apasionado de la educación. Impulsor de una enseñanza de prestigio. Siempre buscó aunar la exigencia: calidad, esfuerzo e innovación, con la sabiduría del formador, que sabe querer poniendo el foco en cada persona y, como en un puzzle, a cada uno en su sitio ideal". 


"Me voy a morir y veo todo de otra manera" 
 

En una de sus últimas entrevistas en ABC Sevilla, Miguel decía: “Con esta enfermedad he descubierto algo que todos sabemos, pero que no pensamos, y es que nos vamos a morir. Desde que me dijeron que tenía fecha de caducidad he aprendido a vivir sabiendo que me voy a morir y veo todo de otra manera. Hay gente que muere de repente, yo he tenido la suerte de ser avisado y así poder prepararme (...). He tenido la bendición de entender mejor muchas cosas, de sentir la cercanía de Dios, de ver el poder de la oración y de sentir que todo lo de este mundo es temporal y caduco. Creo que todos deberíamos pasar por algo parecido para valorar todo y acercarnos a Dios: amor puro y que llena el corazón”.

Ignacio, un antiguo alumno de Tabladilla aporta este testimonio a Religión Confidencial: 

"Cuando me mudé de Alicante a Sevilla, me acogió de manera especial. Nos dimos una vuelta y me enseñó el colegio personalmente. No olvidaré una vez que no estaba pasando por un buen momento. Y le dije que quería hablar con él. Estaba suspendiendo e iba a repetir por segunda vez. En esos cinco minutos que pasamos en silencio entre los dos, recibió casi más de 20 llamadas. Pero descolgó todos los teléfonos. Me dedicó su tiempo. Me dijo: nunca te rindas. Se dedicaba por entero a los demás y sus alumnos. No infravaloraba a ninguno de ellos. No le olvidaré". 

"Esto me llena de esperanza"

Lucía Capapé se queda al frente de sus cinco hijos, pero no está sola: las muestras de cariño de familiares y amigos son incontables. Y a pesar del dolor, tiene palabras de esperanza para con sus hijos: "A veces descubro en mis hijos frutos positivos de la situación que están viviendo. Y esto me llena de esperanza: aunque se me rompa el corazón al verlos sufrir, tengo la seguridad de que ese sufrimiento será ocasión de crecimiento personal en cada uno de ellos". 

Lucía Capapé y Miguel Pérez con sus hijos.


 

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