Familia

Cátedra de la Caridad de Valencia: “La discapacidad capacita: nos capacitamos unos a otros”

La institución de la Universidad Católica se une a la celebración del Día Internacional de las Personas con Discapacidad

El arzobispo de Valencia en la inauguración de la Cátedra de la Caridad en 2014.
photo_camera El arzobispo de Valencia en la inauguración de la Cátedra de la Caridad en 2014.

La Cátedra de la Caridad Santo Tomás de Villanueva de la Universidad Católica de Valencia (UCV) se une a la celebración del Día Internacional de las Personas con Discapacidad en el 3 de diciembre recordando que, frente a posturas de distanciamiento e incluso de rechazo a las personas con discapacidad, “la discapacidad capacita permitiendo al capacitado reconocerse a sí mismo en el discapacitado, descubriendo su propia limitación, humanizándose en la atención a la persona que acompaña y creciendo al situar el amor como eje de su vida. Nos capacitamos al ayudar a otros”, según ha expresado a este digital José-Luis Sánchez, director ejecutivo de la Cátedra.

“La discapacidad se entiende hoy en día como una disminución o limitación de las capacidades para llevar a cabo actividades cotidianas. Pero la limitación y la vulnerabilidad que descubrimos en la discapacidad de otros nos revela nuestra misma condición limitada y vulnerable, esto es, nuestra condición humana. Todos podemos vernos aquejados por alguna discapacidad, ya sea física, mental, psicológica o espiritual. Es una dimensión siempre presente en el ser humano, desde sus etapas iniciales al crepúsculo de su vida”, ha indicado Sánchez.

Sánchez ha subrayado que son “líneas de trabajo para ir trabajando el equipo de profesores e investigadores de la Cátedra que componen la secretaría permanente”.

La vulnerabilidad de la pandemia 

Para el director ejecutivo de la Cátedra de la Caridad la situación actual de la pandemia ha mostrado al ser humano su “vulnerabilidad”, pues “quedan y quedarán muchas conquistas científicas por realizar”.

Así, Sánchez afirma que “el olvido de la propia vulnerabilidad” es una característica “frecuente” en la actualidad que favorece “esquemas mentales de rechazo al que tiene capacidades diferentes” y, por otro lado, explica la dificultad que tiene el hombre “para integrar la experiencia del sufrimiento en su propia vida y de aceptar la muerte”.  

“En la limitación, en la misma condición vulnerable, en su herida, reside también la posibilidad de desarrollo de sus capacidades. Cuando el hombre es consciente de su origen y de su sentido se capacita al descubrir que el ser amoroso que lleva dentro sólo puede venir de un amor primero, creador, capaz de capacitar a toda la humanidad. Por ello recordamos que la persona es una «innovación radical de la realidad», es decir, un acto de creación. Obviar la posibilidad de esta dimensión supondría limitar el concepto de razón y los llamados interrogantes de sentido”, ha recalcado.  

La discapacidad genera una sensibilidad positiva

En opinión de Sánchez, la vulnerabilidad es vista socialmente “desde una perspectiva negativa” y, sin embargo, “un análisis más pausado permite descubrir otros elementos que surgirían de una nueva estructura de la sensibilidad encontrada en la discapacidad”. Entre estos,  “los ritmos vitales distintos, la comunicación de la ternura más próxima, la inocencia que no presupone no-inteligencia, tal y como indicaba el lema de años anteriores «Si tú te ríes de un niño de diferentes capacidades él se ríe contigo», porque su inocencia supera los prejuicios”.  

“La apertura al otro desde el amor nos capacita. No se puede reducir el amor a un sentimiento, es más, es hacer del otro tu proyecto. Amar es hacer del otro el proyecto de mi propia vida. Cuando llega el amor nos transformamos al sentirnos amados en nuestras limitaciones”, ha apuntado.  

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