Familia

Por primera vez en diez años

La Fundación Amigó constata que disminuyen las denuncias de violencia de hijos a sus padres

La pedagogía amigoniana ha ayudado a miles de familias logrando recuperar el vínculo afectivo entre sus miembros

Una imagen de la Fundación Amigó.
photo_cameraUna imagen de la Fundación Amigó.

Por primera vez en diez años disminuye el número de expedientes abiertos a menores por violencia a sus padres, situándose en 4.355, una cifra que refleja una disminución del 11% respecto al año 2016, anuncia la Fundación Amigó, vinculada a la congregación de religiosos amigonianos, que ayuda a familias con estos problemas.

Este tipo de delitos ya supone el 16% del total de los expedientes abiertos a menores de edad, según la publicación de la Memoria de la Fiscalía General del Estado en la que desglosan los últimos datos sobre expedientes abiertos a menores por delitos de violencia filio-parental.

Estas cifras todavía confirman que la violencia filio-parental continúa siendo un grave problema social al que hay que dar respuesta y visibilidad para su prevención, afirma la Fundación Amigó en un comunicado.

Aun así, siguen siendo cifras alarmantes, ya que se estima que sólo se denuncian los casos más graves, entre un 10% y un 15% del total, por lo que se trata de un problema que en la mayoría de las ocasiones es oculto.

“Pese a que el descenso de los casos de violencia filio-parental es una buena noticia, podemos hablar de una estabilización del problema y no de un descenso significativo, ya que el porcentaje sigue siendo muy alto”, ha señalado Irene Gallego, psicóloga de Fundación Amigó.

La Memoria de la Fiscalía del Estado también señala que este tipo de situaciones no se pueden resolver exclusivamente por la vía judicial, ya que cada vez se observan más casos de jóvenes menores de 14 años que agreden a sus progenitores.

Más de mil familias

“Hay que tener en cuenta todos los actos de violencia filio-parental ocurridos antes de la edad penal. El mayor conocimiento y la sensibilización de este problema pueden ser dos de los factores que han ayudado al descenso de las cifras, si bien, se hace necesario continuar con la prevención”, apunta la psicóloga.

Fundación Amigó, premio a la Innovación Social por la Asociación Española de Fundaciones, es una entidad que aborda el fenómeno de la violencia filio-parental desde el año 2005. Desde entonces, han trabajado con más de 1.000 familias para conseguir que las diferentes partes implicadas asuman sus responsabilidades y retomen el vínculo.

Actualmente han puesto en marcha el Proyecto Conviviendo en Madrid, Bilbao y A Coruña, un servicio gratuito para familias en riesgo de exclusión social que permite detectar e intervenir casos de conflicto familiar.

Pedagogía amigoniana

La Fundación Amigó cuenta con un equipo de profesionales (educadores/as, psicólogos/as y trabajadores/as sociales) que se ha enfrentado a situaciones muy difíciles con más de 16.000 niños, niñas, adolescentes, jóvenes y familias con los que han trabajado.

“Trabajamos con menores con experiencias de vida muy duras tales como maltrato, abuso, carencia afectiva e incluso abandono, con familias en situaciones de pobreza y exclusión social, y con familias con graves problemáticas por conductas violentas y adicciones”, explica la Fundación.

El método de la Fundación es la pedagogía amigoniana que se caracteriza por ser progresiva, en familia, personalizada, preventiva y orientada al logro de la autonomía.

“Nuestra labor en este proceso consiste en acompañarles, apoyarles, luchar por compensar las desventajas de las que parten y asegurarles un entorno favorable que les permita desarrollar todo su potencial”, exponen desde la Fundación.

La Pedagogía Amigoniana tiene en cuenta que toda persona está en permanente proceso de transformación y crecimiento, y que tiene potencialidades para superar las dificultades.

Un caso

Javier tiene 17 años y desde hace 9 meses trabaja junto con el equipo educativo para mejorar la relación y el vínculo afectivo con su familia. “Ahora la relación con mis padres va bien. Desde el primer día que entré aquí, me di cuenta de las cosas. Yo nunca agredí a mis padres, pero si les falté el respeto y aquí he aprendido a pensar las cosas antes de hacerlas. Pienso en mi futuro y quiero terminar el graduado escolar y después estudiar un grado medio o buscar trabajo”, señala el joven.




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