Familia

Adelanta algunas ideas de su investigación

El profesor de Derecho, Martínez Otero, da las claves para prevenir el acoso cibernético o ‘sexting’ a menores

En su libro ‘Tsunami digital, hijos surferos’ alienta a los padres a ver una oportunidad de mejora detrás de cada peligro

Juan Martínez Otero, profesor de Derecho de la Comunicación en la Universidad CEU-Cardenal Herrera en Valencia.
photo_cameraJuan Martínez Otero, profesor de Derecho de la Comunicación en la Universidad CEU-Cardenal Herrera en Valencia.

El profesor de Derecho de la Comunicación en la Universidad CEU-Cardenal Herrera en Valencia, Juan Martínez Otero, especializado en nuevas tecnologías y protección de menores, alienta a tener una actitud positiva ante lo que califica el “tsunami digital”.  Ha participado en comisiones de estudio en el Parlamento Europeo, Congreso de los Diputados y Senado. Próximamente publicará el libro “Tsunami digital, hijos surferos”.

“La revolución digital produce olas gigantescas, que llegan a nuestras casas y a nuestra vida en general a través de diversas pantallas, y estamos sólo al principio, por lo que a todos los niveles hay que estar preparados con actitud positiva”, afirma a Religión Confidencial  Juan Martínez Otero.

El especialista dedicó su tesis a las nuevas tecnologías, las libertades informativas y la protección de la juventud, con el título “La protección de la juventud y la infancia como límite a las libertades informativas en los medios informativos”. Próximamente, publicará el libro “Tsunami digital, hijos surferos”, del que ha adelantado algunas ideas centrales para este confidencial.

Su atención a la nueva cultura digital ha sido creciente, “también por las peticiones que me llegan de instituciones públicas y privadas, institutos, colegios, asociaciones de toda índole, sobre todo para aprovechar internet y saber sus riesgos”.

Opciones: náufragos, robinsones o surfeadores

“Los padres y educadores pueden adoptar una actitud acrítica e ingenua, que hará de los jóvenes náufragos tecnológicos. Si optan por una resistencia obstinada y cerril, los jóvenes quedarán aislados en la familia como robinsones cibernéticos. Animo a una actitud positiva ante las nuevas tecnologías, surfeando los adultos también para poder ayudar a los menores”, expresa Martínez Otero.

Al ser preguntado por Religión Confidencial  sobre las claves para “surfear”, ha expresado que “detrás de cada peligro, ver una oportunidad de mejora; tras el riesgo de distracción permanente, apostar por el trabajo con intensidad; frente al acoso escolar, valentía y evitar o frenar la violencia; frente al “postureo” y la obsesión por la imagen, personalidad y autenticidad; y así ante cada uno de los riesgos o peligros de internet”.

Así resume para RC la actitud ante las nuevas tecnologías: No hay que ser un llorón reactivo, hay que ponerse el bañador y coger la tabla para surfear”.

El “sexting”, por ejemplo, es un fenómeno reciente alarmante entre los menores.   Consiste en grabar imágenes eróticas o pornográficas propias y las envían por móvil o whatsapp.  Martínez Otero destaca que “en Estados Unidos se ha estudiado que el 10% de los menores lo practican”, e  “intentar proteger a los menores sin formarse los adultos en las nuevas tecnologías es, prácticamente, vendarles los ojos y sacarlos a una autopista, al océano,  donde hay un tsunami real”.

Ciberacoso a menores

La protección de menores ante las nuevas tecnologías ha sido objeto de diversos estudios, artículos y conferencias de este profesor de Valencia, quien ha pertenecido a grupos de trabajo como  el Proyecto Coordinado de Televisión e Infancia (PROCOTIN),  Pluralismo y contenidos en la nueva regulación española y Derecho Penal e Internet.

Para este profesor es un factor de riesgo grande que el menor tenga en la habitación el ordenador, la nula o escasa supervisión del uso de internet, que les pone en situación de ser víctimas de ciberacoso”.

Los menores que se aíslan en internet “naufragan” con frecuencia, y se arraiga en ellos “la baja autoestima, la falta de relación personal, excesivo nerviosismo ante pequeñas exigencias ordinarias, la poca comunicación familiar y el silencio del grupo de compañeros”, señala este profesor.

“Entre los menores víctimas de acoso, se da el olvido de un mínimo de seguridad y el exceso de confianza, entre los menores acosadores, suele haber disfunciones o trastornos de personalidad o conducta, falta de empatía o temperamento difícil”, y “son riesgos ya extendidos, por lo que la formación digital y la protección jurídica deben ir unidas, para que no lleguen tarde las soluciones jurídicas”, afirma Martínez Otero.

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