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Superioras Generales de Congregaciones relatan su miedo a ser violadas, torturadas y obligadas a renegar de su fe

Durante la Asamblea Plenaria de la UISG, religiosas compartieron su experiencia sobre cómo hacer frente a situaciones vulnerables

Un momento de la asamblea plenaria de la Unión Internacional de Superioras Generales celebrada en Roma del 2 al 6 de mayo. Vatican News.
photo_camera Un momento de la asamblea plenaria de la Unión Internacional de Superioras Generales celebrada en Roma del 2 al 6 de mayo. Vatican News.

La presencia y vocación de la mujer en la Iglesia ha quedado patente de nuevo durante la XXII Asamblea Plenaria de la Unión Internacional de Superioras Generales (UISG) que ha tenido lugar en Roma del 2 al 6 de mayo tanto de forma presencial como online.  El tema de la asamblea fue "Abrazar la vulnerabilidad en el camino sinodal".

El pasado 5 de mayo, el Papa Francisco tuvo un encuentro con las Superioras Generales de todo el mundo. "El Papa nos dijo que la vida religiosa ocupa en ocasiones un lugar incómodo en la Iglesia y es verdad que a veces sentimos tensiones en nuestra presencia y en nuestro servicio, pero no podemos abandonar ese lugar, porque podemos aportar mucho además de recibir", ha declarado en un vídeo la misionera claretiana Jolanda Kafka, presidenta de la UISG. 

Francisco recomendó a las superioras de las congregaciones a vivir la autoridad como servicio que no significa servidumbre. Y sobre la fragilidad de la vida consagrada en cuanto a la reducción de las vocaciones, les invitó a adoptar una visión positiva e impetuosa. 

Miedo a ser torturadas y violadas 

En esta Asamblea, muchas superioras de congregaciones ofrecieron reflexiones sobre la vulnerabilidad y la sinodalidad y se puso de manifiesto que la vida religiosa se enfrenta a tortuosas encrucijadas, pero "en la gracia se levantará de nuevo", subrayó el relator.

Tres religiosas compartieron su experiencia personal sobre cómo hacer frente a situaciones vulnerables en relación a su vocación. La hermana Carmen Mora Sena (que habló sobre "ser líder en tiempos de pandemia") dijo estar convencida de que "el modelo de liderazgo en las comunidades que necesitamos hoy debe ser alimentado por la conciencia de la vulnerabilidad".

La hermana Anne Falola ("como misionera") compartió su descubrimiento de ser una minoría en el lugar de su misión: "Vivir la kenosis de Cristo coloca a las religiosas en una situación de vulnerabilidad objetiva".

Estas palabras tuvieron eco en las mesas de trabajo, donde las hermanas contaron experiencias similares de violencia y guerra.

Una llamada a la transformación 

Al final de la Asamblea, Jolanda Kafka, presidenta de la UIGS y Superiora General de su Congregación, ha resumido en un vídeo-entrevista algunas de las principales conclusiones de esta 22 Asamblea Plenaria. 

En primer lugar, "una llamada a la transformación, no a cambios estructurales, sino a una transformación desde dentro, una transformación que parte de la escucha. Debemos tener la capacidad de hacernos cargo de nuestra vulnerabilidad. En esta asamblea nos hemos sentido libres de expresarla, de no sentir vergüenza de ella. Dios nos capacita para abrazar la vulnerabilidad nuestra y la del mundo". 

Otro punto de esta Asamblea ha sido la reflexión de una llamada profética respecto a que "las mujeres religiosas estemos en el camino sinodal, en todas sus dimensiones, en la Iglesia local, en las instituciones, en las diócesis y hagamos el recorrido en nuestras congregaciones. Y aquí nos encontramos con todo el pueblo de Dios". 

Liderazgo del cuidado 

También ha expresado un mensaje de esta Asamblea de las Superioras Generales para toda la vida religiosa femenina: "El primer llamado es el cambio del paradigma del liderazgo de gestión, de animación y del cuidado en un camino sinodal. Todas las mujeres religiosas nos tememos que embarcar en este proceso de cambio, un cambio de dejarnos tocar por dentro, escuchar unas a las otras y discernir, que es lo que nos ha propuesto el Papa en la audiencia". 

Por último, de esta asamblea se han extraído varios aprendizajes que le gustaría compartir con sus hermanas: el aprendizaje de la escucha desde la pertenencia a las raíces de cada carisma, y el cambio de la conciencia para transmitir la vida desde abrazar la vulnerabilidad y conciliarnos con ella, y caminar haciendo puentes con la gente, sobre todo con los más necesitados". 

Por último, las palabras finales de esta Asamblea son: discernimiento, luchar contra la tentación de la sordera y abrazar. 

Profunda comunión 

"En esta Asamblea hemos sentido una profunda comunión, se ha sentido en el ambiente, cuando hablaba una, nos sentíamos en ella y ella se sentía reflejada en las demás. Es una experiencia que deja gratitud en el camino que estamos desarrollando. Nada surge a la improvisación, es como una continuidad", ha manifestado Jolanda Kafka. 

El cardenal João Braz de Aviz y el arzobispo José Rodríguez Carballo, prefecto y secretario respectivamente de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, participaron en los trabajos de la asamblea, presidiendo la concelebración eucarística y ofreciendo reflexiones sobre el tema del encuentro. 

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