En voz baja

Estos son los nuevos venerables y beatos de la Iglesia, entre ellos una madre de 26 años

María Cristina Mocellin.
photo_camera María Cristina Mocellin.

El pasado 28 de agosto, el Papa Francisco autorizaba la ceremonia de beatificación de 4 nuevos beatos para la Iglesia el próximo 22 de enero en El Salvador. Se trata del padre Rutilio Grande, SJ., el señor Manuel Solórzano, el joven Nelson Lemus y el padre Cosme Spessotto OFM, todos ellos mártires y asesinados por odio a la fe. 

Ayer, el Papa Francisco autorizó la promulgación de los decretos relativos a las virtudes heroicas de las Siervas de Dios Enrica Beltrame Quattrocchi, hija del matrimonio beatificado en el 2001, del fraile franciscano Plácido Cortese muerto bajo tortura de la Gestapo y de la joven madre María Cristina Cella Mocellin, que no se sometió a un duro tratamiento de cáncer hasta que no nació su hijo, al estar embarazada. 

María Cristina, nacida el 18 de agosto de 1969 en Cinisello Balsamo, en la provincia de Milán. Cuando conoció a Carlos a los 16 años, cambió su perspectiva a la vocación religiosa y sintió que estaba llamada al matrimonio. Dos años después de que le descubrieran un sarcoma en la pierna izquierda, los tratamientos y las terapias no le impidieron terminar el instituto y casarse en 1991. La pareja tuvo dos hijos, pero en cuanto María Cristina descubrió que estaba embarazada de su tercer hijo, la enfermedad reapareció.

Decidió continuar con el embarazo, sometiéndose a un tratamiento que no pusiera en riesgo la vida de su hijo. En una carta le cuenta a Ricardo, su tercer hijo, esos momentos: “Me opuse con todas mis fuerzas a renunciar a ti, tanto que el médico entendió todo y no añadió nada más. Ricardo, eres un regalo para nosotros. Fue esa noche, en el coche de vuelta del hospital, cuando te moviste por primera vez. Parecía como si estuvieras diciendo "¡gracias mamá por quererme!". ¿Y cómo no te íbamos a querer? Eres precioso, y cuando te miro y te veo tan bello, animado, simpático, pienso que no hay sufrimiento en el mundo que no merezca la pena soportar por un hijo”

María Cristina murió a los 26 años, segura del amor del Padre, fiel a Él en sus planes.

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