En voz baja

El grito de una enfermera enfadada

Distanciamiento social.
photo_cameraDistanciamiento social.

El misionero claretiano Julio Sáinz, que mantiene correspondencia con cerca de 16.000 personas vía mail, la mayoría de ellos matrimonios que se han formado en cursillos matrimoniales que él dirige, recibe una carta de una enfermera "enfadada y decepcionada" porque la gente no está cumpliendo las medidas de seguridad sanitaria.  

El P. Julio envía esta carta a RC que reproducimos:

"Buenos días padre. Es reconfortante saber siempre que estamos en sus oraciones y que Dios nos protege muchísimo y más en esta pandemia. Con mi marido nunca lo olvidados, siempre lo llevamos en nuestros corazones .

Ahora me siento enfadada, impotente, decepcionada con la gente que incumple con todo esto de las precauciones de contagio.Todos estos sentimientos en mí, porque  soy enfermera, trabajo en un hospital y  lo estamos pasándolo mal con los pacientes por el virus; estamos en primera línea y vemos que mucha gente no valora la labor que hacemos: el arriesgar nuestras vidas  y el de nuestras familias .

Cuando se va un paciente de alta nos sentimos muy felices y agradecidos con Dios . Pero cuando nos ingresan pacientes nos da mucha penita e impotencia porque no sabemos si saldrá de esto o no.  

Queremos  que esto acabe, como la mayoría,  pero no lo lograremos si la gente no es solidaria y no pone de su parte.  La gente es egoísta, no piensan en tanta gente que ha perdido algún familiar y que pueden volver a aumentar los contagios y los perjudicados son las personas mayores.

No se tomaron en cuenta las precauciones desde un inicio cuando empezó y hay muchas bajas de sanitarios. Soy asmática de alto riesgo. Caí enferma con un broncoespasmo agudo, estuve mal  un mes. El mes pasado volví al trabajo con mucha fuerza  y ánimos de seguir dando lo mejor de mí para mis pacientes .

Trabajamos cansados, con temor. A muchos de nosotros nos afectan los desinfectantes que usamos, mascarillas y gafas . Nos producen heridas, dermatitis en la piel , acumulación de CO2, mareados y algunos  se desmayan.

Estoy con tratamiento como muchos y seguimos dándolo todo por vocación,  amor a nuestro trabajo y en especial sacar adelante a nuestros pacientes. 

 ¿Qué pasara si caemos todos? ¿Quién estará al pie del cañón?

Me enfada un montón,  me gustaría traerlos al hospital  y vieran la realidad que pasamos.  De qué sirve aplaudir a las 20 si no son solidarios. Ya nos gustaría a los sanitarios estar en nuestras casas o hacer vida social  en las calles.  Dormir sin pesadillas

Algunos compañeros que dieron positivos han contagiado a sus padres y estos han fallecido, qué impotencia y culpabilidad.  

Perdone mis palabras de enojo padre, pero sé que siempre estás ahí para nosotros y nos escuchas.

Dios lo proteja; le envío un abrazo virtual cuídese mucho.

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