En voz baja

Padre Francisco, que no se acabe todo cuando salgan los albañiles

Con la misma cercanía con la que el Papa trata a los fieles de la Iglesia, los fieles de la Iglesia tratan al Papa. Por eso ayer, cuando visitaba la populosa favela de Varginha, el joven Rangler, encargado de hacer el discurso de bienvenida, introducía un elemento de clara denuncia en sus palabras. En los últimos tiempos, las autoridades han estado arreglando las favelas para la visita del Papa, para la Copa Confederaciones y para los Juegos y los Mundiales que están por llegar. Pero un lavado de cara no erradica los problemas. Rangler planteaba al Papa que no se acabe la mejora cuando los obreros salgan de allí, que no sea solo para causar buena impresión.

Este joven matrimonio ha supuesto el ejemplo de la combinación perfecta entre el esfuerzo personal y la esperanza que genera la fe en cristo. Dos jóvenes crsitianos que, aferrados a la Iglesia, se negaron a caer en la desesperación que muchas veces produce la pobreza y aboca al final a la droga y la marginación. Ellos apostaron por Cristo y su fe les dio el ciento por uno. Pero la llamada de atención no puede dejar de ser escuchada: no puede acabar todo cuando los obreros salgan de allí.

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