En voz baja

“Dios nunca es el causante de nuestros males”

La periodista Sonsoles Calavera, el sacerdote Jorge Ordeig y Santiago Herraiz, consejero delegado de la editorial Rialp.
photo_camera La periodista Sonsoles Calavera, el sacerdote Jorge Ordeig y Santiago Herraiz, consejero delegado de la editorial Rialp.

El sacerdote Jorge Ordeig Corsini* ha presentado su libro “El Dios de la alegría y el problema del dolor”. La obra trata de dar argumentos que confirmen que “Dios nunca es el causante de nuestros males, los sufre, le duelen”, afirmó durante la presentación.  

Cuando uno está enfermo ¿acaso es voluntad de Dios? Cuando ocurre una catástrofe natural, o un atentado terrorista ¿se puede decir que Dios lo ha “permitido”? Jorge Ordeig Corsini da una rotunda respuesta: no.

Esta idea fue el eje sobre el que giró la presentación del libro, en el Instituto Americano de Madrid, en el que intervino además el Consejero Delegado de la editorial Rialp, Santiago Herraiz, y la periodista Sonsoles Calavera.  “Dios no es el causante de nuestros males sino, por el contrario, la fuente de donde nos vienen todas las cosas buenas”, explica el autor.

Para analizar las causas del dolor, el libro separa los males morales, derivados de la libre actuación de los hombres, de los males físicos, que son consecuencia de la complejidad de este mundo material. Pero, sobre todo, el autor hace hincapié en la necesidad de revisar el lenguaje piadoso, de tal modo que pueda ser comprendido por cualquier persona, sin necesidad de una formación teológica. “No haber tenido esto en cuenta, ha dado lugar a numerosos malentendidos que terminan echando a Dios la culpa de nuestros males”.

Para aclarar ese malentendido, el libro dedica un capítulo entero a discutir la utilización del término “permitir”. Explica que el significado de este término es diverso en Teología que en el lenguaje de la calle. “En la vida ordinaria -escribe-, cuando una persona permite un daño, de algún modo es responsable de ese daño”. Insiste por esto que, en el lenguaje no teológico, es necesario afirmar que Dios prohíbe el mal. “Está prohibido matar, robar, etc. Y lo que está prohibido no puede estar, a la vez, permitido”, insistió Ordeig. El libro concluye que “quizás fuera más apropiado decir, y la gente lo entendería mejor, que Dios ama o  respeta la libertad del hombre, pero no permite el mal. Dios lo prohíbe y lo sufre, le duele”.

*Jorge Ordeig Corsini (Valencia 1952) es Ingenerio de Telecomunicaciones, doctor en Filosofía y sacerdote. Ha trabajado en diversas instituciones educativas. En este campo, es autor del libro “Preparar la adolescencia”, (Ed. Palabra). Actualmente es párroco de la iglesia de S. Ildefonso, de Granada. 

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