Diócesis

Vicario del obispado Alcalá: "Ahora no vamos a ser libres ni en el confesionario"

Profesionales recuerdan que la atracción al mismo sexo durante la adolescencia puede ser sobrevenida y no innata, y que un experto tiene la obligación de aconsejar de manera objetiva al joven, sin ninguna ideológica

Grupos LGTBI irrumpieron en el templo de la diócesis
photo_cameraGrupos LGTBI irrumpieron en el templo de la diócesis

Las acusaciones contra los supuestos cursos para "curar" la homosexualidad contra el obispado de Alcalá de Henares de Madrid, no cesan. Tan es así, que el Centro de Orientación Familiar (COF) perteneciente a la diócesis Regina Familiae, ha tenido que cerrar temporalmente, porque las familias y personas que acuden a él, quieren preservar su intimidad de los medios y otros curiosos. 

El martes por la noche, grupos LGTBI irrumpieron en el templo de la diócesis, en lugar sagrado, intimando a los fieles (vea el vídeo al final de la noticia).

Fuentes del COF revelaban ayer a Religión Confidencial que ni celebran cursos clandestinos ni utilizan la palabra "curar" la homosexualidad. Hoy sale al paso de estas denuncias el vicario para la Evangelización y la Cultura y también portavoz, el sacerdote Juan Miguel Prim. En declaraciones a este Confidencial reitera que los orientadores del centro no realizan terapias ni organizan ninguna clase de cursos para "curar" la homosexualidad y que su única misión es acompañar y escuchar a todas las personas que les piden consejo y ayuda, en el marco de la pastoral que la Iglesia católica lleva a cabo. 

"La ley de la Comunidad de Madrid de protección de la LGTBfobia puede llegar al extremo, impidiendo la libertad de pensamiento. Con esta normativa podemos ver mermada nuestra libertad incluso en el confesionario", afirma Prim a RC. 

Desde la tristeza por la situación, revela que todavía no han recibido notificación de la Comunidad de Madrid sobre la investigación que, al parecer, pondrá en marcha. De momento, tampoco se plantean emprender ninguna acción legal al respecto. 

"Una cosa es velar por la protección de todas las personas, como desde luego es el mensaje y la acción de la Iglesia católica, y otra cosa muy distinta es la imposición del pensamiento único", señala el sacerdote. 

Homosexualidad sobrevenida  

El caso es que esta ley de la Comunidad de Madrid y otras autonomías, cargada de ideología de género, podría impedir que cualquier persona con atracción al mismo sexo consulte sobre su orientación sexual, pero, en cambio, sí permite a un heterosexual, acudir a un terepéuta a modificar, por ejemplo, si le viene en gana, su atracción sexual hacia personas del sexo opuesto.  

Al respecto, fuentes consultadas por RC recuerdan que la psiquiatría admite que en el proceso de crecimiento y desarrollo de la personalidad, en algunas etapas como puede ser la infancia y la adolescencia, una persona mujer, de género femenino (todos sus cromosomas son XX) u hombre (todos sus cromosomas son XY) no se identifique con su propia naturaleza sexual o género. Y esta situación hace sufrir siempre al joven. Estaríamos ante casos de homosexualidad sobrevenida y no innata, que podría ser temporal. 

Podría darse el caso de que niñas de 11, 12 o 13 años (o de más edad) o varones, hayan experimentado situaciones homosexuales, por ejemplo, besando a otras chicas o chicos de su mismo sexo, o se hayan sentido atraídas también por jóvenes de su mismo género, y experimentan confusión. 

¿Acudir a un profesional? 

Es entonces cuando quizás ese joven quiera pedir consejo a un profesional y será éste quien debería orientar, de manera objetiva y sin manipulaciones ideológicas de uno u otro lado, qué es lo que le ocurre, porque quizás no es homosexual pero sí está pasando por una homosexualidad sobrevenida. A esto es lo que se refería el Papa Francisco en la entrevista con Jordi Évole. 

Sin embargo, con las leyes ideologizadas, corren el riesgo de que los profesionales solo les orienten hacia una única dirección: la homosexualidad, sin analizar que tal vez, el joven está pasando por un periodo de confusión de identidad sexual. Es decir, los jóvenes y sus padres tienen derecho a conocer el por qué de esa tendencia hacia el mismo sexo, porque no siempre es una homosexualidad innata. 

Habrá que demostrar que estas leyes permiten ir al psicólogo en todos y cada uno de los casos.

 

 
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