Diócesis

Ningún contagiado: una residencia de ancianos de la diócesis de Burgos, libre de coronavirus

"Quizás el secreto del éxito hayan sido las medidas que ya desde el mes de febrero se adoptaron en el centro", afirma la religiosa María Ángeles San Juan

Cuidadores de la residencia de ancianos Barrantes de la archidiócesis de Burgos.
photo_cameraCuidadores de la residencia de ancianos Barrantes de la archidiócesis de Burgos.

Increíble pero cierto. Cuando el COVID-19 se está llevando la vida de miles de ancianos fundamentalmente, de las residencias, existe una de ellas que está libre de coronavirus. Ni un contagiado. 

Con 96 residentes y cerca de 65 trabajadores, la residencia San Julián y San Quirce, más conocida como Barrantes, está libre de coronavirus. Está  residencia, obra social del Cabildo Catedralicio, alberga a un buen número de ancianos con más de 90 años, muchos de ellos con otras patologías. 

"Un poco exagerada"  

"Quizás, el secreto del éxito han sido las medidas que ya desde el mes de febrero se adoptaron en el centro, obra social del Cabildo Catedralicio. Algunos me decían que era un poco exagerada", comenta sor María Ángeles San Juan, trabajadora social y coordinadora de las tareas de la residencia, según publica la archidiócesis de Burgos.

El caso es que las disposiciones adoptadas están surtiendo efecto. "Ha sido duro", comenta la hermana, "hemos llorado mucho y el estrés y la ansiedad son tremendos, pero ahora somos más fuertes. Gracias a Dios, estamos todos bien".

Nueve Hijas de la Caridad 

Las nueve Hijas de la Caridad que trabajan en el centro, así como su director gerente y el encargado de mantenimiento, decidieron aislarse con los residentes para evitar desplazamientos que pudieran abrir una puerta al coronavirus.

Junto a ello, el resto de trabajadores accede cada día a la residencia a través de una carpa instalada en el jardín y un pasillo de desinfección, y otros, los que podrían haber tenido algún contacto con contagiados, no han acudido a trabajar cumpliendo con la cuarentena establecida.

Además, la UME ha llevado a cabo tareas de desinfección del centro, una labor que también realizan de forma desinteresadas las familias, que acuden voluntariamente cada día a limpiar las zonas de acceso a la residencia. Su dispensador de ozono trabaja muchas más horas que antes.

Mascarillas en impresoras 3D

Sor María Ángeles señala cómo ya el 1 de marzo se impuso la obligación de lavarse las manos con gel desinfectante a todas las visitas que, poco después, se restringieron. Antes, el 24 de febrero, realizaron un pedido de material de protección y, desde entonces, su impresora 3D ha realizado pantallas y máscaras para trabajadores y algunos residentes (más de la mitad superan los 90 años), a los que hay que seguir atendiendo sus diversas patologías. Todo ello sin olvidar las numerosas mascarillas, batas y guantes que decenas de personas y familiares de los residentes están haciéndoles llegar.

Por si fuera poco, han dividido la casa en nuevas zonas; así, en caso de surgir algún brote por covid-19, pudiera ser más fácil seguir el rastro a la cadena de transmisión del virus, así como una zona de posible aislamiento.

Además, se han habilitado dos turnos de comedor, de tal forma que los residentes pueden comer en mesas individuales, y se han reforzado algunos servicios, como la toma diaria de temperatura y saturación de oxígeno. 

Desinfección en la residencia Barrantes.

"Lo estamos haciendo bien"

María Ángeles sostiene que, con la crisis del coronavirus, ha salido a flote la punta del iceberg, la vulnerabilidad que sufren nuestros mayores. "Nosotros somos una casa de la Iglesia, y el cuidado que tenemos con ellos es muy bueno", asegura.

"Como el exterior está desinfectado, procuramos que puedan salir al jardín a hacer gimnasia ante el aplauso de los vecinos", además de organizar otro tipo de actividades para hacer más llevadero a los ancianos el confinamiento. Durante esta Semana Santa, han seguido todas las celebraciones presididas por el Papa "teniendo la suerte de poder comulgar, pues tenemos capilla con formas consagradas en el sagrario".

Sor María Ángeles defiende que el trato con las familias está siendo bueno, incrementándose las llamadas y los medios de comunicación con las mismas: "Cada tarde mandamos un mensaje de WhatsApp a través de una lista de difusión, donde les informamos de cómo ha transcurrido el día".

Además, cada jornada emiten un informe a la Subdelegación del Gobierno y a la gerencia de asuntos sociales sobre la situación de la residencia. "Todos nos dicen que lo estamos haciendo bien". En esta foto, se observa la carpa de desinfección para entrar a la residencia. 

Carpa de desinfección de la residencia Barrantes.

 

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