Diócesis

Reig Plá reflexiona sobre el valor de la castidad de San José “que no es represión del impulso erótico”

El obispo de la diócesis de Alcalá escribe una carta titulada  “El ocaso del padre” en la que analiza “la crisis de la verdad” de la sociedad actual

Juan Antonio Reig Pla, obispo de Alcalá de Henares.
photo_camera Juan Antonio Reig Pla, obispo de Alcalá de Henares.

El obispo de la diócesis de Alcalá, Juan Antonio Reig Plá, escribe una carta titulada "El ocaso del del padre: mirando a San José" con motivo de la solemnidad de San José y en el contexto de este Año Jubilar convocado por el papa Francisco. 

En el texto, analiza las cinco características de San José como modelo de los cristianos: Maestro de Vida interior; modelo de padre; testigo de castidad; protector de la familia y de la Iglesia y modelo de trabajador humilde y honrado. 

Crisis de la verdad 

Llama la atención la crítica que realiza Reig Plá a la sociedad actual, en donde existe un "ocaso del padre" y una pérdida de la "autoridad". Para el obispo de Alcalá se da "tanto en la familia, como en las instituciones educativas y en el gobierno de los pueblos y de la nación". 

Según su reflexión, "la crisis de la verdad, la irrelevancia de la razón débil para afrontarla, han producido una crisis profunda de la autoridad. La autoridad es servicio a la verdad, de lo contrario se transforma en dominio, despotismo o tiranía. Por eso, la renuncia a buscar la verdad se traduce en la “dictadura del relativismo”-toda opinión vale igual-, en la arbitrariedad de quienes nos gobiernan, proponiendo leyes inicuas que provocan la deconstrucción de lo verdaderamente humano y la ruina del alma", denuncia. .Y pone como ejemplo las leyes del aborto, la eutanasia o "leyes permisivas que no respetan la identidad humana". 

Para el obispo, la ausencia del padre y “la crisis de la verdad” conducen a una "sociedad nihilista donde la libertad humana en vez de regirse por la inteligencia unida a la verdad, se transforma en un haz de instintos y emociones que acaban esclavizando al hombre bajo los requisitos de “la espontaneidad” y la “autenticidad” que sirven habitualmente de camuflajes de la mentira". 

La castidad no anula el impulso erótico 

Reig Plá explica en su carta el valor de la castidad, propia de San José como enseña el magisterio. Señala que "el desprecio y olvido de la castidad es otro de los grandes déficits de nuestra cultura y de nuestra sociedad". 

Incide en que la castidad "no anula ni al impulso erótico ni a la las emociones. Estas son equipaje humano para la acción, pero necesitan ser guiadas hacia la promoción del propio bien personal, el respeto de las demás personas y la fidelidad conyugal que es la clave de la alianza de la vida esponsal". 

El obispo es claro: "Quien no es casto no alcanza la libertad para el bien, acaba siendo un esclavo atrapado por una “ceguera espiritual” que le impide ver lo “inteligible” de la realidad. La ausencia de la castidad genera personalidades veleidosas, arbitrarias y violentas. Por eso es ésta una virtud que debe de acompañar a todas las personas, especialmente a las que tienen responsabilidades educativas y de gobierno". 

Y explica: "Quienes desprecian la castidad la traducen como represión del impulso erótico. Todo lo contrario, se trata de la virtud de la integración; esta virtud integra en el acto libre del autogobierno los dinamismos físico-biológicos y psíquicos en los dinamismos espirituales de la inteligencia y en libertad. El hombre casto es el hombre libre para el don de sí porque se posee a sí mismo". 

Mentalidad divorcista 

En el apartado de San José como protector de la familia y de la Iglesia, invita a invocar la protección de San José para nuestras familias de tal manera que los matrimonios no se rompan ni reine la infidelidad. Con San José hemos de superar la “mentalidad divorcista” que se presenta como abanderada de la libertad cuando está negando la verdad del amor y la grandeza de la fidelidad que es un don de Dios recibido en el sacramento del matrimonio". 

Y sobre la protección de la Iglesia, recuerda que "San José es protector de nuestros seminarios donde se cultiva las vocaciones sacerdotales que han de guiar como pastores santos a la Santa Iglesia Católica". 

Concluye el obispo Reig Plá a pedir la intercesión de San José "hoy, cuando tantos hogares españoles sufren por la pandemia y la falta de trabajo, hemos de invocar a San José obrero para que interceda por la dignidad de los trabajadores y haga de las empresas e instituciones laborales, talleres de honradez y de cultivo de la convivencia fraterna y de justicia". 

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