Diócesis

El Papa autoriza el decreto de virtudes heroicas de la  fundadora de las Franciscanas de la Inmaculada

Primer paso para la beatificación de la valenciana Francisca de la Concepción Pascual Doménech, desde ayer “Venerable”

La fundadora de las Hermanas Franciscanas.
photo_cameraLa fundadora de las Hermanas Franciscanas.

El Papa Francisco ha autorizado la promulgación del decreto de virtudes heroicas, -primer paso para la beatificación- de la valenciana Francisca de la Concepción Pascual Doménech, fundadora de la congregación de las Hermanas Franciscanas de la Inmaculada, a la que también ha otorgado desde ayer el título de “Venerable”, según informó ayer la Santa Sede.

Nacida el 13 de octubre de 1833 en la localidad de Moncada (Valencia), donde falleció también  el 26 de abril de 1903, el  proceso diocesano de beatificación de Francisca Pascual se instruyó en la curia eclesiástica de Valencia entre  1989 y 1991, pasando desde entonces a la Congregación Vaticana para las Causas de los Santos, con el fin de que, llegado el caso, pueda ser declarada beata y posteriormente santa.

La promulgación del decreto de virtudes heroicas es el primer paso en ese proceso hacia la beatificación, a la espera de que pueda confirmarse algún milagro atribuido a su intercesión. 


 Perfil biográfico
 

Francisca Pascual Doménech nació en el seno de una familia de agricultores de profundas convicciones religiosas. En 1860 inició su vida laboral, dedicándose a tareas domésticas y trabajando en una fábrica de seda. Para ello debía recorrer a pie cada día la distancia de 7 kilómetros que separa Moncada de Valencia.
 
Entre 1860 y 1862, solicitó ingresar en la Congregación de Adoratrices Esclavas del Santísimo Sacramento y de la Caridad, fundada por santa María Micaela del Santísimo Sacramento. Pero esta solicitud no fue aceptada al no contar con una dote que aportar.
 
En 1863 ingresó en el beaterio de Terciarias de San Francisco de Asís, en la calle Renglons de Valencia. En este beaterio, existente desde el siglo XIII, se dedicaban a una vida de penitencia y oración, bajo la guía del cercano convento franciscano. Allí adoptó el nombre de “Francisca de la Concepción”. El 19 de abril de 1871 realizó sus votos privados, y en 1876 fue elegida superiora del beaterio.

Fue entonces cuando inició la reforma de dicha institución, con el fin de transformarla en una congregación de vida regular, con votos públicos, vida común y asunción de obras de socio-caritativas. De ese modo nació la “Congregación de Terciarias Franciscanas de San Francisco de Asís y de la Inmaculada Concepción”, nombre que posteriormente se transformaría en el de “Congregación de Hermanas Franciscanas de la Inmaculada”. Ya en el mismo 1876 se estableció la vida común y se aprobaron las primeras Constituciones por parte del arzobispo de Valencia, y en 1877 se organizó canónicamente el noviciado.

Numerosas obras sociales
 

A partir de ese momento, esta institución experimentó un rápido crecimiento, que se tradujo en el ingreso de nuevas religiosas y en la fundación de numerosas obras sociales, dedicadas a la educación de niños (con atención especial a los ciegos y sordomudos); la protección de las jóvenes;  y la asistencia a pobres, enfermos y ancianos; colegios; escuelas nocturnas para adultos; etc.

Sobre todo, fundaron o asumieron iniciativas sociales en la provincia de Valencia, pero también en Salamanca, Alicante, Teruel, Cáceres y Barcelona.
 
La Congregación de las Hermanas Franciscanas de la Inmaculada Concepción ha irradiado su apostolado, además de España, en Portugal, Italia, Perú, Chile, Puerto Rico, Venezuela, Kenia, Uganda y la India.

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