Diócesis

Osoro clausurará el proceso diocesano de beatificación del Caballero de Gracia

Tras la terminación en Madrid, el proceso continuará en Roma

Placa del nombre de la calle de Caballero de Gracia.
photo_cameraPlaca del nombre de la calle de Caballero de Gracia.

El jueves 7 de noviembre, a las 19 horas, el cardenal arzobispo de Madrid, Carlos Osoro,
presidirá el acto de clausura de la fase diocesana de la Causa de Beatificación del Siervo de Dios
Jacobo Gratij, que se celebrará en el Real Oratorio del Caballero de Gracia (C/ Caballero de
Gracia, 5 y Gran Vía, 17).

Hace un año, el 14 de noviembre de 2018, tuvo lugar la apertura. Tras la terminación en
Madrid, el proceso continuará en Roma.

Jacobo Gratij, más conocido como el Caballero de Gracia, nació en Módena (Italia) en 1517 y
vivió 102 años, la mitad de ellos en Madrid. Llegado en 1565 como Secretario del Nuncio en España, monseñor Castagna (futuro papa Urbano VII), con quien llevaba 17 años colaborando, dio pruebas desde joven de la calidad de su trabajo al servicio de la Santa Sede, tanto en temas ordinarios como en otros de gran trascendencia para la historia de la Iglesia y de España.

Gran preocupación social 

Hombre con una gran preocupación social, promovió la creación de dos hospitales en Madrid para ayudar a enfermos y convalecientes, así como la de un colegio para niñas huérfanas y abandonadas, el Colegio de Nuestra Señora de Loreto, hoy reestructurado y aún
existente.

A sus desvelos se debe también la implantación en Madrid de tres instituciones religiosas, a las que ayudó con sus propios medios; entre ellas, las Concepcionistas Franciscanas del Caballero de Gracia, que actualmente tienen su sede en Blasco de Garay 51-53 (Madrid). 

Asociación Eucarística 

A los 70 años se ordenó sacerdote, lo que acentuó su honda piedad e intensa vida de penitencia. El amor al Santísimo Sacramento le movió a crear la hoy denominada Asociación Eucarística del Caballero de Gracia, continuadora de su legado en el Oratorio madrileño que lleva su nombre.

El sobrenombre de Caballero de Gracia proviene de la concesión del hábito de la Orden de Cristo por el rey Sebastián de Portugal, junto con la castellanización de su apellido Gratij. El Caballero de Gracia murió en 1619 con amplia fama de santidad.

San Simón de Rojas, sucesor suyo al frente de la asociación eucarística, promovió el proceso de beatificación, que se inició ya en 1623. Sin embargo, por causas desconocidas, la documentación se perdió y no llegó a enviarse a Roma.

A lo largo de los siglos, la memoria y la devoción al Caballero de Gracia han permanecido vivas, como consta en documentos de distintas épocas del archivo de la Asociación. El arduo trabajo llevado a cabo en las últimas décadas permitió en 2018 reanudar el proceso de beatificación, gracias a un equipo de personas que ha colaborado con la Postuladora, Juliana Congosto, y a la Comisión Histórica, formada por cuatro historiadores, que la legislación canónica prevé para estos procesos.

La calumniosa leyenda

Lamentablemente, mucha gente solo conoce del Caballero de Gracia la leyenda, inventada más de dos siglos después de su muerte. En 1863, en plena época liberal y anticatólica, poblada de libelos contra ejemplares clérigos pretéritos, el escritor Antonio Capmani y Montpalau hizo de Jacobo Gratij un recalcitrante casanova, un tenorio madrileño que un día, tras sufrir una fulminante conversión, se habría ordenado sacerdote.

Popularizó tal leyenda el éxito de la zarzuela La Gran Vía, que incluye el logrado y pegadizo vals del Caballero de Gracia. 

La calumniosa leyenda prescinde de la realidad histórica, bien fundamentada en las biografías de su contemporáneo Alonso Remón y de otros autores.2 No cabe la menor disculpa
en la ignorancia de las virtudes de este caballero, dechado de honor y de prudencia", escribió
García Rodrigo en 1881.

Jacobo Gratij llegó a España en 1565 con 48 años, acompañando al Nuncio Castagna. Permaneció hasta 1572 y volvió en 1575, con 58 años. Por la edad, por su trabajo y circunstancias, por su piedad y hombría de bien, respaldadas por los datos biográficos de quienes le conocieron y trataron, la leyenda carece de toda veracidad. 



 

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