Diócesis

Los obispos de Soria y Teruel apoyan la manifestación de la “España Vaciada” 

Invocan la Doctrina Social de la Iglesia para una “vida digna” en el medio rural

Antonio Gómez Cantero.
photo_cameraAntonio Gómez Cantero.

Mañana, domingo 31 de marzo, tendrá lugar en Madrid la manifestación de 22 provincias que sufren la despoblación en España, promovida por las plataformas ciudadanas “Soria ¡Ya!” y “Teruel Existe”, exigiendo medidas – y no promesas de los diversos gobiernos, de las dicen estar “hartos” – que conduzcan a frenar la despoblación y conceder a los habitantes del medio rural unas condiciones dignas, como informó este Confidencial el pasado 28 de marzo.

Como han manifestado a Religión Confidencial fuentes de la plataforma “Teruel Existe”, “se espera que haya más de 100.000 personas en la manifestación”.

Los obispos de Osma-Soria, Abilio Martínez Varea, y de Teruel-Albarracín, Antonio Gómez Cantero han difundido una carta, que firman conjuntamente, bajo el título “Existe ¡Ya”, en la que se unen a la reivindicación del 31 de marzo. “No es la primera vez, ni será la última, que los Obispos hablamos de nuestros pequeños pueblos. Esa España Vaciada, donde los últimos que se van, pero no los abandonan, son los párrocos”, afirman los dos obispos.

Piden medidas contra “la desidia y la precariedad”

Señalan que “no es la primera vez que soñamos con hacedores de políticas y gestiones que fuera del eslogan fácil o de la visita televisada, se pongan manos a la obra y busquen respuestas racionales a la desidia y la precariedad”, destacan en su carta.

Para ello, recuerdan que los cristianos deben ahondar en la “tan desconocida Doctrina Social de la Iglesia”, retomando “las raíces teológicas del ‘bien común’ (…) un concepto más teológico que político”. Invocan “el grito del Vaticano II”, en concreto la encíclica Gaudium et spes, que en su n. 1 recuerda que “los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, son a la vez los gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los discípulos de Cristo”.

Los obispos señalan algunas causas de la despoblación, entre ellas la mecanización de la agricultura; en segundo lugar, la emigración de mano de obra a zonas costeras de nuestra península con mejores perspectivas laborales; y en tercer lugar, la falta de estructuras de comunicación, que ha provocado la disminución de servicios en los núcleos rurales. Concluyen: “A menos habitantes, menos oportunidades”.

También abordan los obispos la realidad de la historia, de manera que siempre “los pueblos y las ciudades han aparecido y desaparecido porque sus habitantes buscaban mejoras de vida”, y reconocen estudios que diagnostican “demasiados municipios inviables por la falta de población”.

“No es momento de lamentarnos”

Pese a ello, los obispos afirman que “eso no quita para que pensemos en las personas que viven casi abandonadas en el aislamiento de nuestros pequeños pueblos y se les presten todos los servicios necesarios para una vida digna”.

También señalan que “se han agotado ya los caladeros de nuestros pueblos (…) pero las siguientes en caer serán las ciudades intermedias, los antiguos centros comarcales; luego les llegará el turno, y ya está aquí, a las ciudades medianas de nuestra querido geografía”.

A la vista de la situación, señalan que “no es momento de lamentarnos sino de exigir una mayor acción y compromiso por parte de todos. Ahora, más que nunca, necesitamos ‘minorías creativas’ (expresión de Benedicto XVI) que den respuestas firmes y acompasadas a esta lacra del abandono”.

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