Diócesis

Los obispos de Navarra y País Vasco alertan de algunos riesgos postcoronavirus

Escriben la carta pastoral: "Bienaventuranzas en tiempos de pandemia"

Obispos del País Vasco y Navarra.
photo_cameraObispos del País Vasco y Navarra.

Las diócesis Navarra y Vascas celebrarán, con el reinicio del culto público, una Eucaristía en cada una de las catedrales el sábado 25 de julio, solemnidad del Apóstol Santiago. Dicha Eucaristía será ofrecida por todos los fallecidos durante este tiempo de alarma, “para que brote el consuelo y la paz en el corazón de sus familiares y amigos”.

Este es uno de los anuncios que los obispos de Navarra y el País Vasco hacen en su extensa carta pastoral conjunta, Bienaventuranzas en tiempos de pandemia. Ante la crisis sanitaria, económica y social a causa de la COVID19”.

Un texto que no solo aborda la perspectiva teológica, referida al sentido de lo que Dios nos está diciendo con esta pandemia, sino que alerta de algunos riesgos de la sociedad postcoronavirus.

Reto de la Iglesia

La Carta afronta el reto de la Iglesia ante una situación inédita que en la que nos hemos percibido como especialmente vulnerables.

Los obispos, en el desarrollo del capítulo IV dedicado a las Bienaventuranzas, recuerdan que “esta pandemia también interpela a la Iglesia y a su misión”. Y añaden: “¿Qué dice el Espíritu a su Iglesia? ¿Cómo leer los signos de los tiempos en el momento actual? ¿Cómo responder eclesialmente a los nuevos desafíos que se nos presentan? ¿Cómo orientar nuestra tarea considerando la incidencia de la crisis en todos los ámbitos de la vida personal, familiar y social?”.

La familia

Su mirada se fija, en primer lugar, en la familia. “La familia –apuntan- vuelve a mostrarse como la institución más importante, donde somos acogidos y amados de modo incondicional. Estos días hemos estado confinados en familia".

"Hemos echado de menos a quienes en la distancia no podíamos acompañar y abrazar. En la familia hemos sido custodiados y sostenidos. Los creyentes, además, la hemos experimentado como verdadera Iglesia doméstica”.

Los obispos, que agradecen “el esfuerzo de todos por mantener creativamente las tareas en los diversos ámbitos pastorales, en el anuncio a través de redes sociales, webs y medios de comunicación”, insisten en que la Eucaristía es la fuente de vida de los fieles y la plenitud de la vida cristiana.

Momentos dolorosos 

Por eso, señalan, “ha sido especialmente doloroso no poder asistir físicamente a las celebraciones eucarísticas durante el confinamiento y no haber podido celebrar las exequias por los fallecidos confortando y arropando a sus familiares. Pero la Eucaristía se ha seguido celebrando en los templos”.

Consideran que han debido “tomar decisiones dolorosas, tras haber sopesado todos los bienes en juego. Lo hemos hecho tras consultar con otros obispos y órganos de gobierno diocesanos, autoridades sanitarias y expertos en salud pública y, sobre todo, tras haberlas meditado y llevado insistentemente a la oración”.

Restricción de las libertades

Pese a la restricción de las libertades básicas recuerdan el valor de la libertad de expresión y la libertad de información, que “constituyen uno de los pilares fundamentales que sostienen el ejercicio de la participación democrática". 

Los obispos también dicen que "en estos tiempos difíciles es especialmente necesario que sea ejercida con libertad, veracidad, objetividad y responsabilidad, contrastando diligentemente la autenticidad de las noticias y respetando siempre la dignidad y los derechos de las personas y la legítima pluralidad”.

Agradecen, por último, a los profesionales y medios de comunicación “que han prestado su servicio llevando a la práctica estos principios fundamentales”.

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