Diócesis

Obispos canarios ante la llegada de inmigrantes: “Hay que superar la fobia al extranjero”

“La llegada de inmigrantes es una imagen utilizada por voces políticas y bulos para sembrar miedo en la ciudadanía”, afirman en una carta pastoral

Patera con inmigrantes.
photo_camera Patera con inmigrantes.

Canarias ha recibido más de 11.000 inmigrantes irregulares en lo que va de año y 5.328 solo en octubre. 

Ante esta situación, los obispos de la diócesis de Canarias y Tenerife, José Mazuelos Pérez Bernardo Álvarez Afonso acaban de publicar una carta pastoral titulada "Escuchar el `Eco de Lampedusa´ en las Islas Canarias" en la que abordan la llegada masiva de inmigrantes a las costas canarias. 

En la misma, los prelados explican que escuchar el “eco de Lampedusa” "es rechazar todas las voces que siembran confusión. Lamentablemente, la llegada de inmigrantes es una imagen utilizada, en ocasiones, por algunas voces políticas y bulos en plataformas mediáticas para sembrar la confusión y el miedo en la ciudadanía, alertando de que es una invasión, tal vez con el fin de conseguir réditos electorales, o de promover una fobia inaceptable hacia los extranjeros". 

En este sentido, los obispos afirman: "Hay que exponer la verdad y decir que los que llegan en las pequeñas embarcaciones son sólo una pequeña parte, que no llega al 10%, del total, de la población inmigrante empadronada y residente en España". 

Relato positivo de las migraciones 

Así mismo, destacan que es necesario "contar un relato real y positivo de las migraciones, ya que habitualmente se silencia la aportación positiva que la inmensa mayoría de los inmigrantes hacen al país que los acoge".

En esta línea, señalan la contribución que aportan los inmigrantes: la economía, la demografía, la cultura, paliar el envejecimiento y la propia vida religiosa, rejuveneciendo y revitalizando muchas parroquias y comunidades. "No lo olvidemos, quienes vienen de fuera nos traen un inmenso tesoro, rejuvenecen con sangre nueva nuestra vieja Europa y nos abren al desafío de la diversidad que tiene tanto que ver con el Dios Trinidad", exponen los obispos en su carta pastoral. 

Mazuelos y Álvarez  consideran además que muchas mujeres inmigrantes están siendo la voz y "las manos de ternura" que nuestros niños, nuestros enfermos o nuestros ancianos necesitan. También, muchos jóvenes jornaleros del campo están recogiendo de nuestros campos una riqueza, que no se ve correspondida con las condiciones laborales que sufren.

Los inmigrantes, ejemplo de esperanza 

"Y todos ellos con el testimonio de sus vidas, su valentía y su disponibilidad para afrontar peligros buscando un mundo mejor son un ejemplo de esperanza para nuestra sociedad pesimista y ciega ante el futuro. Sí, todos ellos son fuentes de esperanza, ya que fue la esperanza la que les dio las fuerzas para afrontar tan duro viaje", señalan. 

Los prelados del archipiélago canario enfatizan en el eco de la “cruz de Lampedusa” que nos llama a todos a trabajar contra "la globalización de la indiferencia. Como afirma Francisco, somos una sociedad que ha olvidado la experiencia del llanto. Poner la meta en lo provisional nos conduce a la indiferencia hacia los otros. Hay que saber mirar uno a uno a esos hombres, mujeres y niños y hacer nuestros sus sufrimientos tras haber huido de la guerra, de las persecuciones, del hambre y haber afrontado un largo y peligroso viaje por el desierto y el mar en manos, tantas veces, de traficantes de seres humanos. Los inmigrantes son personas como cualquiera de nosotros, con nombres, historias y familias". 

IV Jornada Mundial de los pobres

Con motivo de la IV Jornada Mundial de los pobres que se celebra en la Iglesia Católica este domingo 15 de noviembre, bajo el lema “Tiende tu mano al pobre” y ante el hecho que estamos viviendo estos últimos meses, con la llegada de miles de inmigrantes a Canarias, los obispos de las dos diócesis de estas islas "nos dirigimos a los fieles católicos, y a la sociedad en general, ofreciéndoles algunas reflexiones que nos ayuden a tomar conciencia de la situación de pobreza y vulnerabilidad que viven estas personas y, especialmente, a ponernos manos a la obra para que nadie se sienta marginado o despreciado, sino que todos experimenten la acogida, la atención y el respeto que como personas humanas se merecen. Apoyamos nuestra reflexión en las enseñanzas del Papa Francisco que, como es conocido, en distintas ocasiones ha manifestado su sensibilidad y preocupación por las personas emigrantes". 

Una de esas reflexiones es caer en la cuenta del drama de los inmigrantes: "La llegada de inmigrantes a las costas canarias nos llama a todos a tener presente la “cruz de Lampedusa”, que como recordáis fue realizada por el artista italiano Franco Tuccio con trozos de madera de las embarcaciones que habían naufragado en la isla y a tener presente las palabras del Santo Padre que afirmaba: “No podemos seguir viviendo anestesiados ante el dolor ajeno. Lleven a todas partes la “cruz de Lampedusa” como símbolo, para acercar y no olvidar el drama y la realidad de los inmigrantes”.

"Como Iglesia sentimos el profundo dolor y la impotencia de ver cómo muchos hermanos mueren frente a las costas de nuestros pueblos y ciudades sin que parezca que hayamos hecho lo suficiente para evitarlo", apuntan los obispos. 

Llamados a ser buen samaritano

Así mismo, los prelados de las Islas Canarias reconocen y valoran todas las vidas salvadas y rescatadas por los profesionales del Servicio Marítimo de la Guardia Civil, de Salvamento Marítimo del Gobierno que "han sido auténticos ángeles de la guarda en medio de nuestros mares", así como "la magnífica labor de la Policía Nacional, del personal de la Cruz Roja y de la Comisión de Ayuda al Refugiado [CEAR] y los voluntarios y miembros de Cáritas y de otras organizaciones humanitarias, nos ayudan a evitar la globalización de la indiferencia, que se consigue poniendo en práctica el programa descrito -con cuatro verbos- por el Papa Francisco en la Jornada mundial del inmigrante del pasado 29 de septiembre de 2019: Acoger, proteger, promover e integrar". 

Los obispos hacen una llamada a todos a crear la cultura del encuentro, "a superar la fobia al extranjero, a luchar contra las mafias y favorecer el desarrollo de los países de origen. Como afirma la Encíclica Fratelli Tutti, se trata de problemas globales que requieren acciones globales, evitando una “cultura de los muros” que favorece la proliferación de mafias, alimentadas por el miedo y la soledad". 

Por esta razón, los prelados advierten: "No debemos olvidar que solo cuando cese la injusticia actual del comercio internacional, cuando cesen las guerras inducidas en países con riquezas mineras, cuando los dictadores que expolian a su pueblo dejen de contar con la complacencia de gobiernos y empresas multinacionales, cuando cese el comercio de armas, la inmigración de ciertas zonas del mundo se podrá regular. Cuando se acabe con la injusticia actual la migración se moderará". 

Al Gobierno español 

Por último, piden a los gobernantes europeos y al gobierno español "que no se pueden crear guetos insulares para evadir el problema migratorio. Como afirma Francisco, en los países de destino, el equilibrio adecuado será aquel entre la protección de los derechos de los ciudadanos y la garantía de acogida y asistencia a los migrantes". 

Concretamente, el Papa señala algunas “respuestas indispensables” especialmente para quienes huyen de las “graves crisis humanitarias”: aumentar y simplificar la concesión de visados; abrir corredores humanitarios; garantizar la vivienda, la seguridad y los servicios esenciales; ofrecer oportunidades de trabajo y formación; fomentar la reunificación familiar; proteger a los menores; garantizar la libertad religiosa y promover la inclusión social. 

 

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