Diócesis

Munilla “La guerra no ha llegado ahora, sino que no se había ido”

El obispo de Alicante ha titulado su carta “Ceniza de color azul y amarillo” aludiendo al conflicto en Ucrania

José Ignacio Munilla, obispo de Orihuela-Alicante.
photo_camera José Ignacio Munilla, obispo de Orihuela-Alicante.

El obispo de Orihuela-Alicante, José Ignacio Munilla, ha dirigido una carta con motivo del Miércoles de Ceniza, inicio de la Cuaresma, con el título “Ceniza de color azul y amarillo”, en referencia al conflicto en Ucrania, con fecha 2 de marzo.

Monseñor Munilla destaca que “es obvio que quien ha iniciado estas hostilidades se ha hecho acreedor de la parte principal de la responsabilidad del conflicto”.

La Iglesia Católica se ofrece a mediar

“Dicho lo cual, la Iglesia Católica va más allá de esta primera aproximación a la realidad, haciendo dos importantes propuestas”, que son “el ofrecimiento de la Iglesia Católica para mediar en este conflicto” y la convicción del Papa Francisco de que “la oración y el ayuno sean el instrumento adecuado para invertir el decurso de estos dramáticos acontecimientos”.

Por una parte, el Cardenal Secretario de Estado del Vaticano, Pietro Parolin, ha manifestado públicamente el ofrecimiento de la Iglesia Católica para mediar en este conflicto. Y lo ha hecho después de que el Papa Francisco acudiese en persona el pasado viernes a la sede diplomática de Rusia ante la Santa Sede para pedir el cese de las hostilidades y el retorno a las negociaciones.

“La perspectiva de la Iglesia Católica ante este conflicto se refleja con claridad en el llamamiento realizado por el Papa a los responsables políticos:«Una vez más, la paz de todos se ve amenazada por intereses partidistas»” ha escrito el obispo.

Conclusiones de la Crisis de los Misiles de 1962

A continuación, el obispo Munilla hace referencia a la crisis mundial de 1962. “Recordemos lo acontecido en la llamada Crisis de los Misiles de 1962, y extraigamos conclusiones. El 25 de octubre de 1962 el Papa San Juan XXIII dirigía su conocido mensaje suplicando la paz “a todos los hombres de buena voluntad” (el texto había sido enviado previamente a las embajadas soviética y americana en Roma). Al día siguiente, Khrushchev enviaba una carta a Kennedy en la que proponía un debate sobre desarme y exigía la renuncia estadounidense a invadir Cuba. Kennedy por su parte, respondía prometiendo que cesaría el bloqueo a la isla, si la URSS sacaba las rampas de misiles soviéticos. Finalmente, el 28 de octubre, Khrushchev aceptaba la propuesta de Kennedy”.

Y subraya que “de forma semejante a como en aquel momento crítico en el que estuvo a punto de estallar una tercera guerra mundial, se consiguió el desbloqueo con la cesión de ambas partes, sería deseable que se produjese en la actualidad un acuerdo semejante. No son sensatas las posturas maximalistas que se limitan a invocar el derecho a reforzar sus alianzas militares, olvidando que esto es percibido por la otra parte como una amenaza. La paz requiere de renuncias y sacrificios. Para poder llegar acuerdos políticos, se requiere tener juego de cintura por parte de todos”.

Oración y ayuno

“Pero además de esta reflexión moral y de su ofrecimiento para una posible mediación, el Papa nos ha invitado a todos a que demos una respuesta conjunta y adecuada este Miércoles de Ceniza ante la invasión de Ucrania por parte de Rusia”, escribe Munilla.

Y concluye: “Algunos se preguntarán en qué se fundamenta el convencimiento del Papa de que la oración y el ayuno sean el instrumento adecuado para invertir el decurso de estos dramáticos acontecimientos. En el evangelio de San Mateo descubrimos un misterioso pasaje en el que los discípulos preguntaban a Jesús el motivo por el cual ellos –a diferencia de su Maestro— no habían podido liberar a un joven de una posesión diabólica, a lo cual Él respondió: «Esta especie solo puede ser expulsada con la oración y el ayuno» (Mt 17, 21)”.

“La guerra no se había ido”

Al final de su carta, el obispo de Orihuela-Alicante resalta que la principal aportación para la paz es la propia conversión, recordando las palabras del escritor italiano Vittorio Messori: “ «El revolucionario es el que quiere cambiarlo todo menos a sí mismo. El cristiano es el que quiere cambiarlo todo empezando por sí mismo.»

“Por lo demás, a pesar del impacto que nos ha causado a todos el inicio de un conflicto armado en Europa, tengamos en cuenta que la guerra no ha llegado ahora, sino que no se había ido… Acaso sea esta una buena oportunidad para crecer en sensibilidad hacia tantos conflictos que están fuera del interés mediático”, concluye en su carta.

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