Diócesis

Mantiene algunos vicarios del equipo del cardenal Rouco

El nuevo equipo madrileño del arzobispo Carlos Osoro

Se da paso a una segunda generación en la que continuidad y creatividad son las dos notas características

Carlos Osoro
photo_cameraCarlos Osoro

El esperado nombramiento por parte del arzobispo de Madrid, monseñor Carlos Osoro, de su equipo de gobierno ofrece algunas interesantes claves sobre cómo se va a configurar el actual pontificado en la capital de España.

Las designaciones, sin grandes sorpresas ni sobresaltos, expresan -como tónica general- la libertad en la continuidad, con algunas incorporaciones y acentos de relaciones históricas; y apuntan a un pontificado en el que la libertad del arzobispo y su constante actividad necesita de la cobertura de una generación de sacerdotes activos. Hay que destacar que semióticamente los nombramientos señalan una incidencia en la lealtad al arzobispo y al trabajo en equipo.

El hecho de que previamente a la designación de los principales cargos de la diócesis se haya realizado una encuesta al clero, que según diversas fuentes ha tenido una respuesta masiva, ha condicionado varias de las designaciones, como se puede ver en el peso que tiene en el nuevo equipo el hasta ahora Rector del Seminario Diocesano, durante todo el mandato del Cardenal Rouco Varela, Andrés García de la Cuerda. Y también del valor práctico del clero joven de Madrid.

Hay que tener en cuenta que, desde la época del cardenal Tarancón, el peso de los Vicarios territoriales en la Iglesia en Madrid es muy fuerte. En la práctica, los vicarios territoriales de Madrid ejercen una potestad similar a la de los obispos auxiliares en otras Iglesias. Lo que predice que con este equipo el capítulo del nombramiento de los obispos auxiliares se ralentiza.

Una novedad del conjunto de los nombramientos es que se crean nuevas vicarías sobre sectores de Evangelización que, más allá de las consideraciones canónicas, hasta ahora venían siendo ocupadas por los delegados diocesanos. Cargos éstos que, en la mayoría de los casos, quedan en el aire o pasan a ser una especie de subvicarios. 

Es el caso del nombramiento de Francisco Javier Cuevas Ibáñez como Viario de Acción Caritativa o los de Carlos Aguilar Grande como Vicario de Evangelización y de José Luis Segovia Bernabé como Vicario de Pastoral Social e Innovación –concepto este pendiente de definir, se entiende en la clave de las “periferias” del Papa Francisco-.  El sacerdote Javier Cuevas era Vicario con el anterior equipo y fue compañero de estudios del arzobispo en Salamanca. Carlos Aguilar, y el nuevo Vicario General, Avelino Revilla, eran la base de la Delegación de Enseñanza y Catequesis de la época Rouco.

Esto dos últimos formaban parte de una generación que ha adquirido solidez con la evolución de los tiempos; representan a un clero culto, muy activo y con capacidad para dialogar en la sociedad. El nuevo Vicario General, Avelino Revilla, fue quien mantuvo en momentos complejos, por su cargo anterior de responsable de Educación de la diócesis, la relación con la FERE en la polémica de las asignatura de “Educación para la ciudadanía”. Expresa la importancia que da al sector educativo el arzobispo de Madrid. Carlos Aguilar tiene ahora encomendado el nuevo Plan de pastoral de la Diócesis, recientemente presentado.

José Luis Segovia Bernabé es la sorpresa de estos nombramientos en la medida en que incorpora a un sector del clero que se decía estaba marginado en épocas anteriores. Profesor del Instituto de Pastoral, su marcada trayectoria de dedicación a lo “social” configurará su actuación dentro de este homogéneo grupo.

Algunas otras constantes principales en estos nombramientos podrían ser las siguientes. La incorporación de dos religiosos de peso al equipo de gobierno. El primero, el del jesuita padre Elías Royón como Vicario para la Vida Consagrada. Se puede decir del P. Royón que es el hombre clave en la historia contemporánea de la Compañía de Jesús en España, y con acceso directo al despacho del Papa Francisco. Nacido el 22 de febrero de 1937, fue Presidente de la CONFER en un momento difícil de las relaciones entre obispos y religiosos, y su experiencia supo encauzar las aguas revueltas.

El otro nombramiento es el del agustino Padre Ángel Camino Lamelas O.S.A. como Vicario de la Vicaría VIII. Un hombre muy querido en la Curia madrileña por sus trabajos en la CONFER de Madrid que, además, es natural de Santander, la diócesis del arzobispo madrileño. De hecho, el periódico “El Diario Montañés” ha saludado con alborozo ese nombramiento por la incidencia de su familia en la sociedad y por sus relaciones en la curia cántabra.

La designación del ya citado Andrés García de la Cueva como Vicario Episcopal del Clero ha producido el nombramiento del sacerdote Jesús Vidal Chamorro como rector del Seminario. Jesús Vidal escribió un interesante testimonio sobre su vocación en un libro sobre sacerdotes de Madrid, que se puede encontrar en este enlace

Pero la preeminencia del entorno del Seminario Conciliar también se manifiesta en las designaciones de quienes se han dedicado a ser formadores o a la pastoral de las vocaciones, Juan Carlos Merino Corral y Juan Pedro Gutiérrez Regueira como Vicarios de la IV y Juan Carlos Vera Gállego como Vicario de la I.

Los nombramientos de Canciller-Secretario en la persona de Alberto Andrés Domínguez y de Vicario Judicial a quien antes era Asesor Canónico del Arzobispado, Roberto Serres López de Guereñu, representan una marcada continuidad en la configuración estructural de la Curia. Así ocurre con el confirmado Vicario para los Asuntos Económicos, con la novedad de que comparte tarea con Fernando Antonio Martínez García, quien se prepara para ocupar plenamente el cargo.

También continúan del equipo anterior el Vicario Episcopal Vicaría II y III, Alfonso Lozano Lozano, ligado al movimiento Comunión y Liberación; el Vicario Episcopal Vicaría VI, Jorge Cristóbal Ávila Mejía; y el  Vicario Episcopal Vicaría VII, Gil González Hernán.

En términos generales, y si hablamos de predominio de frecuencias estadísticas, se mantiene algunos Vicarios del equipo del cardenal Rouco, y se da paso a una segunda generación creativa. Sorprende la poca incidencia, excepto en el caso de Roberto Serres, decano de Derecho Canónico, del núcleo de la Universidad Eclesiástica San Dámaso. 

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