Diócesis

Caso del sacerdote de Astorga recluido por abusos sexuales: la Iglesia aplica penas más duras que el Estado

José Manuel Ramos Gordón ha sido acusado por el Vaticano de un delito grave contra menores y le priva del ejercicio público del ministerio sacerdotal durante diez años residiendo en un convento fuera de la diócesis

José Manuel Ramos Gordón.
photo_cameraJosé Manuel Ramos Gordón.

 

 

El obispo de Astorga (León), Juan Antonio Menéndez compareció ayer ante los medios de comunicación para informar sobre la decisión que ha adoptado la Congregación para la Doctrina de la fe del Vaticano respecto al caso del sacerdote D. José Manuel Ramos Gordón, acusado de supuestos abusos sexuales a menores en el colegio Juan XXIII de Puebla de Sanabria entre los años 1981-1984. 

En el comunicado que ha escrito el obispado  se relatan los hechos y la pena canónica impuesta por la Santa Sede tras declarar probados los hechos denunciados y, por tanto, la comisión de un delito grave de abusos sexuales a menores tipificado en el canon 1395 § 2, tras finalizar el Proceso Administrativo Penal en la diócesis de Astorga. 

Ramos Gordón ha sido condenado a dos penas canónicas: "Privación del ejercicio público del ministerio sacerdotal durante diez años" y el destierro de su diócesis al ser recluido "en un monasterio o convento fuera de la diócesis de Astorga", dice el comunicado. 

Esta sentencia también indica que pasados los diez años, el sacerdote podrá volver a la diócesis para residir en la Casa Sacerdotal y sólo podrá celebrar la eucaristía fuera de la Casa con la autorización del Ordinario”. 

Esta noticia ha sido trending topic en las redes sociales y ha salido en la mayoría de los medios de España, incluyendo informativos de máxima audiencia. 

¿Por qué no le han expulsado del sacerdocio? 

Expertos en derecho canónico consultados por Religión Confidencial explican que len algunos aspectos, la legislación de la Iglesia es más dura que la del Estado. En primer lugar, aunque el delito haya prescrito, pues los hechos se remontan a más de 35 años, si la Iglesia considera que es un delito grave, investiga el caso como así se ha procedido en la diócesis de Astorga, y no en los tribunales civiles. 

Las mismas fuentes indican que este sacerdote ha sido sentenciado a dos penas: la primera es que no puede ejercer su ministerio, y la segunda que estará recluido en un monasterio que "viene a ser como una cárcel, porque se le priva de libertad y deberá hacer penitencia, es decir, pagar por su delito. Que nadie crea que se pretende que viva como un rey", especifican las mismas fuentes. 

Asimismo, remarcan que a este sacerdote se le ha castigado aunque no se le haya expulsado del sacerdocio que puede deberse a varios motivos. En primer lugar por la avanzada edad de Ramos Gordón y también, porque en los últimos años su comportamiento cambió, aunque está pendiente otro juicio por abusos a seminaristas. 

En cualquier caso, las mismas fuentes insisten en que la Iglesia está actualmente expulsando del sacerdocio a curas que han cometido abusos sexuales incluso de menor  gravedad, como puede ser tocamientos o abusos a chicos próximos a la mayoría de edad. 

Por otra parte, la Iglesia también tiene un deber de justicia con estas personas, pues si un cura de estas características, de edad avanzada y que no le pueden enjuiciar un tribunal civil puesto que los hechos han prescrito, se le estaría "echando a los lobos y es más, se correría el riesgo de que esta persona pudiera cometer más delitos de este tipo si se le dejara a su suerte en la calle, más cuando ya no le pueden acusar los tribunales civiles", apuntan las mismas fuentes.  

Por el momento la víctima que denunció este hecho por el que se cusa al sacerdote, no recibirá indemnización puesto que la cuantía tendría que ser dirimida por un tribunal civil. No obstante, el obispo de Astorga ha informado personalmente a la víctima "a quien expresé mi dolor por la gravedad del delito cometido, le pedí perdón en nombre de toda la comunidad diocesana y me puse a su disposición para acompañarle espiritual y humanamente en aquello que legítimamente pueda hacer", ha manifestado el obispo Juan Antonio Menéndez en el comunicado. 

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