Diócesis

Cañizares alerta ante “la amenaza de un nuevo orden mundial en que desaparezca Dios”

El arzobispo de Valencia pide en una carta leyes que “aúnen y no conduzcan a la ruina sino a la construcción de una nueva España con verdad y futuro”

Monseñor Cañizares, Arzobispo de Valencia.
photo_camera Monseñor Cañizares, Arzobispo de Valencia.

En su carta “Esperanza para el año 2021, sin lamentos del 2020”, con fecha 30 de diciembre, el arzobispo de Valencia, el cardenal Antonio Cañizares, destaca algunos rasgos del año que termina, en que destaca “la ternura de la Navidad, que es ternura de Dios sobre la humanidad afligida y sufriente bajo la pandemia”, subrayando que ha sido un “año duro y difícil”.

Cañizares alerta, en esta despedida de 2020, sobre “la amenaza del nuevo orden mundial que, con todos los medios (…) intenta que desaparezca Dios del horizonte humano”.

Entre los medios que el cardenal señala para  que la humanidad se encamine a un nuevo orden mundial, destaca el “fantasma ideado de una superpoblación y el remedio a ese espectro de eliminar vidas”, así como “hombres con miedos y temores, con nuevas costumbres, leyes, ideologías y cultura impuestas a la humanidad entera”, de modo que se borre el nombre de Dios “de todas las esferas públicas”.

Para 2021, el cardenal Cañizares alude a un Dios misericordioso, compasivo, tierno y amable, nacido en una cueva de ganado en Belén que “cura, cuida y lleva donde hay calor y cobijo de hogar”, por lo que “con él seremos sembradores de esperanza”.

Leyes que buscan que el hombre sea un “muñeco”

Cañizares señala un “pero” en este mes de diciembre, “días de la ternura de Dios”, que han sido la aprobación de la ley de eutanasia – “inicua, perversa, criminal y asesina” – y de la ley sobre a enseñanza, que “lo mismo que la de eutanasia secunda directrices de un nuevo orden mundial que está en contra de la libertad, la familia, la vida, la educación integral”, de manera que el hombre sea “un muñeco en manos de esos poderes infernales, y no hombres libres, críticos, conscientes y creadores”.

El arzobispo de Valencia, pese esta situación en España, pide “mostrar la victoria de Dios”, pidiendo a los políticos que aprueben leyes en “defensa de la verdad y libertad, de la grandeza de la mujer, de la ecología integral, de la gestión pública sin corrupción ética, de la familia y de protección a los pobres”.

Así mismo, al pedir una legislación distinta, enumera “una ley de cuidados paliativos que, entre otras cosas, la faciliten por medio de la creación de cátedras del dolor y de cuidados paliativos, obligatorias en las Facultades de Ciencias de la Salud, y aun en la enseñanza primaria y secundaria”.

“No soy ni utópico, ni ilusionista”

Concluye su carta Cañizares con: “A ver si alguien me hace caso. Espero que sí, porque no soy ni utópico, ni ilusionista, ni sueño despierto, porque soy realista como persona de fe, tengo los ojos muy despiertos y veo la realidad y los aspectos que nos hacen falta”.

Y apela a la esperanza para 2021, “sin lamentos del 2020, que también ha sido un año de gracai, un año de la ternura de Dios”.

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