Diócesis

Los barceloneses, creyentes y no creyentes, a favor del Belén tradicional, como quiere el Papa 

El nacimiento de la catedral, situado cerca del pesebre de Ada Colau, representa los valores que refleja Francisco en su última carta Admirabile signum

Belén del claustro de la Catedral de Barcelona.
photo_cameraBelén del claustro de la Catedral de Barcelona.

El pesebre-trastero de la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, que ha costado casi 100.000 euros, ha generado una año más polémica entre los barceloneses. El arzobispo, Juan José Omella, que dijo el año pasado que respetaba el belén laico de Colau, aunque hubiera preferido uno más entendible, estas navidades no ha declarado nada al respecto.

Parece que el belén de Ada Colau ha provocado el efecto contrario: a escasos metros de la plaza de San Jaime se encuentra el tradicional Belén del claustro de la Catedral y crece mayoritariamente un consenso entre creyentes y no creyentes a favor del nacimiento tradicional. 

Lo que sí ha hecho la Iglesia de Barcelona es publicar en su web la última carta del Papa Francisco sobre el valor del Belén, titulada Admirabile signum  en la que el Santo Padre explica la representación del nacimiento de Jesús como "una invitación a" sentir ", en" tocar "la pobreza que el Hijo de Dios eligió para sí mismo en su encarnación". 

Significado y valor del pesebre 

El Papa, en su visita a Greccio (Italia) ha presentado la última Carta Apostólica Admirabile signum en la que aborda el significado y el valor del pesebre. Explica el significado de esta tradición viva en medio de los cristianos, desde pequeños, a partir de cada uno de los elementos que lo conforman.

Así el Papa da a conocer, como "contemplando esta escena en el pesebre, estamos llamados a reflexionar sobre la responsabilidad que cada cristiano debe ser evangelizador. Cada uno de nosotros se hace portador de la Buena Noticia con los que encuentra, testimoniando con acciones concretas de misericordia la alegría de haber encontrado a Jesús y su amor". 

El Papa, con su carta quiere "alentar la hermosa tradición de nuestras familias que en los días previos a la Navidad preparan el belén, como también la costumbre de ponerlo en los lugares de trabajo, en las escuelas, en los hospitales, en las cárceles, en las plazas… Es realmente un ejercicio de fantasía creativa, que utiliza los materiales más dispares para crear pequeñas obras maestras llenas de belleza. Se aprende desde niños: cuando papá y mamá, junto a los abuelos, transmiten esta alegre tradición, que contiene en sí una rica espiritualidad popular. Espero que esta práctica nunca se debilite; es más, confío en que, allí donde hubiera caído en desuso, sea descubierta de nuevo y revitalizada". 

Francisco considera que el "hermoso signo del pesebre, tan estimado por el pueblo cristiano, causa siempre asombro y admiración. La representación del acontecimiento del nacimiento de Jesús equivale a anunciar el misterio de la encarnación del Hijo de Dios con sencillez y alegría. El belén, en efecto, es como un Evangelio vivo, que surge de las páginas de la Sagrada Escritura. La contemplación de la escena de la Navidad, nos invita a ponernos espiritualmente en camino, atraídos por la humildad de Aquel que se ha hecho hombre para encontrar a cada hombre. Y descubrimos que Él nos ama hasta el punto de unirse a nosotros, para que también nosotros podamos unirnos a Él". 

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