Diócesis

El arzobispo de Toledo escribe sobre "los nuevos ateos"

Según Braulio Rodríguez para este grupo de personas descreídas "los creyentes encuentran consuelo en su fe, como niños ingenuos"

Monseñor Braulio Rodríguez.
photo_cameraMonseñor Braulio Rodríguez.

El arzobispo de Toledo, monseñor Braulio Rodríguez, ha escrito su carta pastoral de esta semana explicando lo que, en su opinión, son los "nuevos ateos".

Se refiere a que en la sociedad actual muchas personas pretenden dar una explicación racional a por qué se cree en el "Dios cristiano y, por extensión, en la religión en general. Una de esas versiones particulares de la historia, pero muy extendida, sería la “teoría del consuelo”.

El primado de España subraya que, según estos nuevos ateos, si "la gente sigue creyendo en Dios, es porque les consuela. La religión –prosiguen- se parece al opio, como dijo el viejo Marx; es “una ilusión”, decía también S. Freud, que “deriva su fuerza del hecho de que coincide con nuestros deseos instintivos”.

Y lanza la siguiente pregunta: "¿Están ustedes de acuerdo con esta visión de la fe cristiana, ahora que han vivido el tiempo de Navidad y Reyes con sanos deseos? ¿Aceptan en su interior que la fe en Cristo sirve de chupete gigantesco contra los dolores de la humanidad? Esta es más o menos la misma explicación que ofrecen aquellos que trabajan en la viña del ateísmo moderno (¿o antiguo?)". 

Infantilismo mental 

"Según ellos -prosigue el arzobispo-  mejor es la fe que da tranquilidad que la racionalidad que da preocupaciones, incluso si el precio es un perpetuo infantilismo mental. Así nos consideran, teniéndonos incluso como vagos e infantiles: como el bebé con el chupete, que creen encontrar de este modo consuelo en nuestra fe". 

Para estos nuevos ateos, según Braulio Rodríguez los creyentes encuentran consuelo en su fe, como niños ingenuos. Y explica el arzobispo que el razonamiento de los descreídos actuales es que la fe no sirve para la vida, "para esta vida, y no merece ser tenida en cuenta sino como una tradición ingenua que poco a poco se desprende cuando los cristianos se hacen adultos".

Religión, algo inventado 

Por tanto, para el primado de España, la versión de los nuevos ateos es que la "religión es algo que las personas han inventado para sentirse mejor en cuanto a temas elementales como la mortalidad, el sufrimiento, las privaciones, y todos los infortunios del ser humano". 

Monseñor Braulio Rodríguez afirma que los que así piensan, "los nuevos ateos, se consideran a sí mismo los “listos”, lo cual implica claramente que los creyentes, por el contrario, serían los tontos. No olvidemos que el presidente Obama en 2008 habló de los ignorantes que se “aferran a sus armas y a su religión”, aunque enseguida tuvo que dar marcha atrás por su tremenda arrogancia".

Por esta razón, emplaza a los creyentes a buscar las razones para creer, "no por lo que piensen los demás, sino por nosotros mismos". 

Teoría del consuelo 

El arzobispo de Toledo explica que según la teoría del consuelo "somos cristianos porque en la fe encontramos un refugio. Pero el problema principal de tal teoría es que fracasa y los hechos la desmienten.(....) Claro que es cierto que se promete la inmortalidad a quien cumple la ley de Dios y la promesa de más vida es un gran consuelo. Y un consuelo es innegablemente atractivo. Pero, ¿piensan los partidarios de esta explicación los límites que impone la moral judeocristiana a sus partidarios?". 

Uno de estos límites morales, recuerda el arzobispo, es el tema de la sexualidad o del sexo: "los paganos de la antigua Roma podían tener concubinas, amantes del mismo sexo, orgías y disfrutes sin límites sin penalización religiosa. De manera parecida, los paganos y los laicistas pueden hacer caso omiso, por ejemplo, del mandamiento que obliga a santificar las fiestas; los cristianos y los judíos practicantes no pueden. Las personas que viven fuera del universo judeocristiano pueden decidir lo que quieran sobre cualquiera de los asuntos más personales: cuándo tener hijos, cómo educarlos, qué comer el día que sea, qué donar a las instituciones de caridad. Así que esa idea de que la gente se refugia en el cristianismo como salida fácil queda desmentida por las demandas de la práctica de la fe", explica. 

También hace mención a los sufrimiento de los mártires, los de la antigüedad y los del siglo XX, o de otras personas a lo largo de la historia, "¿Hemos de creernos que esas personas tomaron su cruz porque esa carga les hacía sentirse bien? Tiene que haber algo más de la imperfecta idea de que la gente se refugie en el cristianismo como una especie de premio de consolación para los lentos de intelecto. Claro que lo hay y mucho más profundo", concluye. 

 
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