Diócesis

En los últimos meses han sido asaltados 4 curas

Preocupación entre el episcopado gallego por el auge de los asaltos a sacerdotes en zonas rurales

El último caso -todavía bajo secreto de sumario- ha acabado con la muerte de un eclesiático

España rural.
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La despoblación y dispersión poblacional, unida a la crisis económica, podrían explicar la mayor frecuencia de estos robos.

Don Adolfo Enríquez, de 77 años de edad, apareció muerto en la casa rectoral de Vilanova dos Infantes, provincia de Ourense, el pasado día 9 de marzo. Había recibido un gran golpe en la cabeza. La vivienda estaba totalmente revuelta y la imagen de la ‘Virxe do Cristal’, de gran devoción popular pero que económicamente carece de valor, todavía no ha aparecido.

No ha sido el único caso de asalto a sacerdotes en el mundo rural gallego. En los últimos meses, tres curas, de Vilar de Ordelles, Pontedeume y Padrón, han sufrido atracos en sus respectivas viviendas, aunque sin consecuencias fatales.

Fuentes cercanas a la diócesis orensana explican a Religión Confidencial las claves del preocupante auge de robos a eclesiásticos del mundo rural.

-- “Familiares suyos le dijeron a don Adolfo que se fuera a vivir con ellos a Celanova, que es un pueblo más grande, pero él dijo que no. De su muerte todavía sabemos poco porque el secreto de sumario todavía continúa en pie. En todo caso, la vida de don Adolfo estaba allí. Y esto, hasta cierto punto, es lógico. Los curas quieren seguir en el mundo rural. Asumen que puede haber riesgos, sí, porque donde muchas veces no queda nadie, allí continúan ellos. Pero el caso es que muchos no quieren irse; es su vida y quieren seguir allí, con su gente”.

-- “Entre el episcopado gallego hay preocupación. Desde la diócesis de Ourense se ha planteado a los sacerdotes del mundo rural la posibilidad de irse a vivir a unos apartamentos comunes, situados en la cabeza de varios pueblos, donde tres o cuatro curas, además de vivir juntos, pueden recibir algunos servicios comunes como, por ejemplo, hacerles la comida. Pero la teoría es una cosa y la práctica, otra. Muchos se empeñan en continuar en el lugar donde han hecho toda su vida. Es su vocación y su trabajo”.

-- “Como los pueblos son cada vez más pequeños y despoblados, los sacerdotes, que son una figura pública, están más expuestos. Y entre la gente todavía circula la idea de que los curas tienen dinero. Esta idea, que no tiene demasiado fundamento, todavía perdura”.

-- “Ahora, en parte como consecuencia de la crisis, en los pueblos hay bandas de asaltadores. Y cuando asaltan a un sacerdote, esto luego se sabe más. Pero también se ha asaltado a mucha gente mayor del mundo rural; matrimonios de 80 o 90 años que viven solos y que han sido robados en sus casas. Pero cuando asaltan a un cura, que es alguien más conocido por ser una figura pública, es más probable que luego sea noticia”.

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