Diócesis

Los ataques a las capillas de la Complutense no desinflan la celebración del tradicional Rosario de la Aurora en la Universidad

Entre los restos de vidrio y de botellas rotas del botellón de la semana, una comitiva curiosa ascendía la cuesta que da al parque del Clínico. Un grupo de jóvenes universitarios amanecían llevando una figura de la Inmaculada y recordando una tradición que data desde principios del XIX: el Rosario de la Aurora. Como cada año, Pastoral Universitaria organiza el Rosario Universitario, que congrega a decenas de jóvenes para rezar el rosario, celebrar la Misa y compartir las primeras horas de la mañana.

A las siete en punto comenzaba la pequeña procesión en el metro de Ciudad Universitaria. Los estudiantes mañaneros y los residentes que acudían a sus lugares de trabajo miraban extrañados el cortejo de personas que entre cantos y oraciones se dirigían a su destino, el templete de la Inmaculada que corona el parque. En el corazón de la Ciudad Universitaria, donde al parecer todo el ambiente es contrario, el Rosario de la Aurora sigue congregando a jóvenes comprometidos que quieren que su fe pueda ser pública.

Tras el rezo del rosario en procesión, David, un joven estudiante contó su testimonio de conversión, una experiencia muy ligada a la Virgen. David no era muy creyente y además la enfermedad de su padre le separó aún más de la Iglesia. "No podía creer que Dios abandonara a alguien que había sido un fiel seguidor suyo", contaba este estudiante. Fue en una misa en la Catedral de la Almudena a la que fue sin mucha ilusión cuando su vida cambió. Sintió en la mirada de la Virgen la calidez y la maternidad de una madre. "Sentí que ella me pedía que me quedara en su Iglesia", decía. Esta conversión, bajo el mando de la Almudena se vio completada por la confesión que hizo y por un día de retiro que vivió y que fue para él como una renovación.

La Misa, al aire libre y a los pies de la Inmaculada fue presidida por monseñor César Franco, que en la homilía destacó especialmente la presencia de la Virgen en la vida de los apóstoles. En la fiesta de San Matías las lecturas no hablan de la Virgen, pero el prelado insistió en que no se entiende la vida de los apóstoles sin la presencia de María, el sustento y la base de los primeros cristianos y de los de ahora. Don César Franco habló también del apostolado de los estudiantes en la universidad. "Jesús empezaría sus predicaciones con grupos como vosotros, no muy grandes pero que cambiaron el mundo" De la mano de María, invitó a todos a confiar en ella en este Mes de Mayo y a ser apóstoles en sus ambientes.

En encuentro terminó con un agradecido desayuno, cortesía de Pastoral Universitaria, con apoyo de los estudiantes, que estuvieron volcados en los actos participando de manera activa en su preparación y en su desarrollo. Todo ello hasta el año que viene, cita obligada para todos los que han tenido la suerte de participar alguna vez y a aquellos que sientan curiosidad por ir.

 
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