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Las raíces históricas del buenismo pedagógico

Este libro ofrece argumentos para un profundo análisis sobre algunos de los actuales modos de educar tanto para profesores como para padres

Jean de Viguerie.
photo_cameraJean de Viguerie.

Los pedagogos. Ensayo histórico sobre la utopía pedagógica. Jean de Viguerie.

Encuentro

138 pp.

Traducción de Jesús Laínz Fernández

Como recuerda Gregorio Luri en el prólogo a este inquietante libro del historiador de la pedagogía francés, Jean de Viguerie, ya en 1934 –sorprendámonos por la fecha-, William Chandler Bagley decía: “ Si deseas ser aplaudido en una conversación educativa, utiliza tópicos sentimentales sobre los sagrados derechos del niño, resaltando especialmente su derecho a conquistar la felicidad por medio de la libertad. Es probable que te ganes un aplauso extra si te lamentas de la crueldad de los exámenes y los deberes, mientras condenas de manera elocuente alguno de los estereotipos favoritos del abuso infantil, como el latín, las matemáticas (la geometría, especialmente), la gramática, el currículum tradicional, la compartimentación del saber por materias que han de ser memorizadas, la disciplina y cosas semejantes”.

No es infrecuente que la editorial Encuentro nos regale, de vez en cuando, un libro dedicado a la pedagogía. Suelen ser trabajos de autores extranjeros que abordan críticamente el buenismo pedagógico subyacente a no pocos de los métodos educativos en boga.

En este sentido, hay que relacionar este libro con los recientes de  Inger Enkvist o, de manera muy especial, con el de Francois-Xavier Bellamy, “Los desheredados. Porque es urgente transmitir la cultura”, que conecta con el que ahora presentamos en el marco contextual y en la perspectiva del análisis de la historia.

Pedagogía utopista 

El historiador francés  Jean de Viguerie, que ha dedicado no poca de su obra escrita a la historia de la educación en Occidente, nos presenta un inquietante y provocador libro. Un trabajo no apto para lectores que entiendan por pensamiento crítico aquel que coincide con el suyo, para lectores no subyugados por la “novolatría”.

La pedagogía, que se desnuda aquí desde sus referentes históricos y que se jacta de fomentar la autonomía y el pensamiento crítico, debiera aceptar lo que la ayude a repensar su racionalidad después de un minucioso examen de conciencia, incluso, de las consecuencias perversas que está creando. 

El concepto con el que bautiza Jean de Viguerie este modelo subyacente a no pocas de las propuestas pedagógicas hoy en boga es el de “pedagogía utopista”. Un modelo que no quiere saber nada de la inteligencia, ni del saber, ni de la memoria, que trata al niño como un objeto moldeable y manipulable que lo minusvalora.

Un modelo impuesto desde organismos internacionales. La intención de Viguerie es ir a las fuentes de esta “utopía pedagógica”, localizar las ideas y propuestas de los autores que han contribuido decisivamente a conformar el corpus de esta marea pedagógica hoy en boga y con múltiples formulaciones y seguidores.

Pedagogos franceses 

Una utopía que se caracteriza por la negación del intelecto innato, la minusvaloración del saber y la manipulación del niño “socializado”. Una utopía no alejada de la utopía política que tiene como horizontes el rechazo de la realidad dada, la fabricación completa del hombre por sí mismo, la negación de la naturaleza y la exclusión de la familia. Como señala la investigadora Mónica Papazu, “cuando el utopista habla de la alegría, de la felicidad y la generosidad de los súbditos de la ciudad, en realidad está hablando de la felicidad planificada, de la libertad organizada y del altruismo obligatorio”.

El libro arranca con un análisis de la obra “De pueris instituendis” de Erasmo de Rotterdam. Continúa con la disección de los escritos de Juan Amos Comenio y de los pedagogos franceses de finales del siglo XVII, Pierre Nicole y Bernard Lamy. Como no podía ser menos, aparecen por aquí John Locke, Jean-Jacques Rousseau y el marqués de Concordet, precedentes de Víctor Considérant, discípulo de Charles Fourier.

Y, por último, de forma más detallada, nos topamos con los pedagogos de la nueva educación, John Dewey, Edouard Claparède; Adolphe Ferrére, Célestin Freinet y Jean Piaget. Cierra el ciclo el teórico más conocido de la “nueva educación francesa” hoy en boga, Philippe Meirieu.

Pedagogos cristianos 

Quizá el lector se lleve más de una sorpresa en el libro cuando se encuentre con autores que no sospechaba engrosarían las filas de los utópicos pedagógicos o cuando pueda llegar a pensar que Viguerie está, quizá, forzando un poco el argumento y de tanto perseguir utopías vea sus raíces por todas partes.

Un ejemplo, en la página 132 afirma en el contexto de una reflexión sobre la formación del niño desde la concepción cristiana: “Los pedagogos cristianos personalistas, Rosmini y Mounier, por ejemplo, caen en el mismo error. Efectivamente, para ellos el despertar de la personalidad del niño es más importante que la adquisición del saber, aunque, como es de sentido común, ambas posiciones deban ser simultáneas”.

Lo que es indudable es que este libro ofrece suficientes argumentos para un profundo análisis sobre algunos de los actuales modos de educar y sobre la necesidad de determinadas alternativas, tanto para profesores, como para padres.

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Los pedagogos

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