De Libros

El periódico, cátedra de teología de la vida

Esta antología de textos de Jorge Juan Fernández Sangrador es periodismo, y también literatura

Jorge Juan Fernández Sangrador
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No es fácil entender, después de haber leído este libro, qué hace el sacerdote Jorge Juan Fernández Sangrador ejerciendo el cargo de Vicario General de Asturias y no de titular de la Cátedra de teología de la vida en la más granada Universidad Pontificia o Eclesiástica. Bueno, sí se comprende si sobrevolamos el humano juicio de criterios de este mundo y nos metemos en la realidad del ministerio y la vocación sacerdotal de servicio a la Iglesia, en su caso, a la Iglesia en Asturias, su tierra natal.

Y no es fácil entender qué hace allí nuestro autor después de haber impartido clase en la Universidad Pontifica de Salamanca verdadera, de haber dirigido con notable acierto la BAC, y después de haber pasado años y años, también en Roma, estudiando y proponiendo geografías de sentido al diálogo entre fe y cultura.

Jorge Juan Fernández Sangrador tiene ahora una cátedra pública, semanal, de teología, que lo es de vida, de búsqueda compartida de verdad, de belleza y de bien. Cátedra de la teología de la vida y en la vida, que publica semanalmente en “La Nueva España” en forma de artículos a través de los cuales desentraña lo que subyace al presente.

Como diría el poeta Álvaro García, “deja la actualidad, que se hace sola, y ve al presente, que te necesita”. Textos que con más que notable erudición –nuestro autor es hombre de libros y lecturas- ofrece a los lectores un viaje intelectual, cultural, incluso teológico y espiritual, que a pocos deja indiferente.

Permítaseme decirlo como lo dicen mis jóvenes estudiantes. Sus artículos semanales no son la “chapa” del cura que escribe en prensa a propósito de no sé qué noticia de Iglesia que, probablemente, solo interese a los entomólogos de la causa. De lo que escribe Sangrador es de la vida misma, de sus protagonistas, de las inquietudes, de las perplejidades, de las novedades, de las aventuras existenciales que merecen la pena. Por tanto, su cátedra es sobre lo que es digno de ser vivido, garantía de la vida plena en plan aristotélico.

Y lo mismo diserta sobre botánica que sobre arquitectura, dos de sus pasiones más palpables. Lo mismo te acompaña en los viajes del jesuita Ippolito Desideri, que analiza la poesía de Carlos Bousoño, Gerard Manley Hopkins o Galo Fernández. Lo mismo te presenta la figura del sacerdote paleontólogo Obermaier, que glosa la relación de Darío Fo con Dios. Ah, lo que más me sorprendió en las horas de deleite cultural y periodístico que he pasado leyendo este libro fue su conocimiento del tenis, deporte que no sé si practica.

Erudición, mucha erudición, -más de ochocientos nombres, más de cuatrocientos topónimos-, hay en estas páginas. Y muchas horas de reflexión, de conversaciones, de silencios, de bolígrafo y cuaderno de anillas, testaferro de inquietudes. Y detalles, cientos de detalles de estilo, de uso adecuado del lenguaje, de significados traídos y compartidos, de gramática, también parda. Como diría Vladimir Nabokov, “en la ciencia y en el arte no hay placer sin detalles”.

Esta antología de textos de Sangrador es periodismo, y también literatura. Nuestro autor, como decía Flaubert y él repite, escribe “por el solo placer de escribir, para mí solo,  sin ninguna finalidad de dinero o publicidad. En mi pobre vida, tan vulgar y tan tranquila, las frases son aventuras, y no recojo otras flores que las metáforas”.

Quédense al menos con este nombre para un futuro: Jorge Juan Fernández Sangrador

 El hecho religioso. Trazos de periodismo cultural.

[email protected]

Jorge Juan Fernández Sangrador

PPC

327 pp.

El hecho religioso

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