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Un obispo norteamericano del que no se habla

De entre los nombres de los prelados norteamericanos de los que hablan estos días los medios, no está el del obispo auxiliar de Los Ángeles, monseñor Robert Barron

Encender fuego en la Tierra
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De entre los nombres de los obispos norteamericanos de los que hablan estos días los medios, no está el del obispo auxiliar de Los Ángeles, monseñor Robert Barron. Claro, representa a una nueva generación de obispos que aún no ha llegado a las grandes sedes, que se acaba de estrenar. Quizá en estos días comience a sonar su nombre dado que el Papa le ha nombrado miembro del Sínodo de los jóvenes después de que fuera elegido por la Conferencia Episcopal Norteamericana por votación y propuesto al Papa.

Un dato curioso es el hecho de que salió electo junto con su arzobispo, el de Los Ángeles, monseñor José Horacio Gómez, vicepresidente de la citada conferencia de obispos, aún no cardenal, y miembro del Opus Dei. Ah, y próximo presidente de la Conferencia de Obispos norteamericana por el sistema de rotación en la presidencia.

Miles de seguidores en redes sociales 

De monseñor Barron se dice que es el Fulton J. Sheen del siglo XXI. G. Weigel dice de él que “es el más completo evangelizador y catequista de la Iglesia en nuestros días”. Es el obispo de lengua inglesa con más seguidores en redes sociales. Sus vídeos en YouTube suman más de 20 millones de visitas y cada vez que sube uno congrega a más de 30.000 usuarios.

Es el obispo autor de la serie documental “Catolicismo”, con las añadidas “La nueva evangelización” y “Personajes fundamentales”, de gran éxito en los países de lengua inglesa.  Es un obispo teólogo, formado en Washington y París, que se considera posprogresista y que apuesta por la belleza como vía de presentación del Evangelio.

Es el obispo autor de una tesis doctoral “La prioridad de Cristo: hacia un catolicismo posprogresista” que ha estudiado a fondo a Tomás de Aquino y a Hans Urs Von Balthasar. Es un obispo al que le encanta dialogar con los alejados de la fe, como ocurrió con su debate con el líder youtuber Dave Rubin. Es un obispo empeñado en agitar las conciencias de un catolicismo aguado con su movimiento “El mundo en llamas”. Es un obispo que no se esconde de los temas polémicos, al que le gusta hablar claro.

Conversar con el periodista John L. Allen no es fácil, entre otras razones porque el entrevistador se las sabe todas. Por más que Allen pretenden meterle los dedos en la boca al joven obispo, se ve que monseñor Barron está acostumbrado a los temas polémicos. Sus respuestas son sinceras. Y además están acompañadas de una frescura evangélica que se palpa, con notable fuerza en su argumentación.

No le tiene miedo al mundo 

Estamos ante un obispo que no le tiene miedo al mundo, y que sabe que los alejados, los que han abandonado la fe, los que se consideran ateos, agnósticos, increyentes, le interpelan. Por cierto, un tercio de los adultos americanos han sido educados en el catolicismo. De ese tercio, un 42% ya no se consideran católicos. De los norteamericanos de edades entre 18 y 24 años, el 36% confesa que no tiene ninguna religión.

Monseñor Barron suele utilizar el cine contemporáneo para sus predicaciones y sus intervenciones en Youtube. A veces de forma genial, como cuando “House of Cards” que saca una serie de interesantes lecciones. Pero además, no es un obispo que le echa agua a la doctrina, que rebaja la propuesta cristiana para captar la benevolencia de su interlocutor. Ni mucho menos. Se considera un  obispo de “ortodoxia creativa” que “no tiene planes pequeños”, porque como le dijo una vez un amigo diseñador: “No tengas planes pequeños. Carecen de la magia necesaria para entusiasmar a la gente, y lo más probable es que ni siquiera se cumplan”.

Esta conversación no deja tema fundamental en el tintero. Desde la pederastia, pasando por la homosexualidad, hasta la oración y el sentido sobrenatural. Monseñor Barron, que fue rector del Seminario Madeleine de Chicago, nos ofrece además una imagen del sacerdocio que, sin duda, atrae. Un obispo católico, con los pies en la tierra. Un obispo que ni se imaginaba que llegaría a serlo. Cuenta en el libro, por cierto cargado de anécdotas deslumbrantes, que cuando pudo conversar por primera vez con su arzobispo sobre lo que quería de él, monseñor Gómez le dijo: “Estate disponible para la gente, transmíteles esperanza y dales doctrina”. Y eso está haciendo monseñor Robert Barron, el obispo que muchos quisiéramos tener.

Título: Encender fuego en la tierra. Anunciar el evangelio en un mundo secularizado.

Autor: Robert Barron en conversación con John L. Allen

Editorial: Palabra,

Traducción: Diego Pereda

287 pp.

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