De Libros

Un libro histórico para el hoy de la Iglesia

El cardenal Robert Sarah junto con Benedicto XVI escriben una fiesta sobre el sacerdocio católico y su significado

Benedicto XVI y el cardenal Robert Sarah.
photo_cameraBenedicto XVI y el cardenal Robert Sarah.

Desde lo más hondo de nuestros corazones
Cardenal Robert Sarah, con Joseph Ratzinger-Benedicto XVI
Palabra

Ahora entiendo. Ahora comprendo el lío que se armó cuando apareció este libro. No se trataba solo de los autores, del autor de más páginas y del de menos páginas. No se trataba solo del momento. Se trataba, y mucho, del contenido.

Les puedo asegurar que hacía mucho tiempo que un libro no me había producido tal impacto. Y no solo porque estuviera predispuesto, sino por la valentía, el respeto, la delicadeza y el profetismo con el que se hacen determinadas afirmaciones.

Les aseguro que, durante mucho tiempo, cuando tenga que regalar algún libro a un sacerdote, será éste del cardenal Sarah y de Benedicto XVI. Un libro, además, que cualquier fiel cristiano debiera leer para tener las ideas claras. Y si me permiten el consejo, si el lector no está acostumbrado a ensayos o estudios teológicos, comience por el texto del cardenal Sarah y vaya luego al de Joseph Ratzinger-Benedicto XVI.

Crisis del sacerdocio católico 

Es cierto que en el libro se habla de la crisis del sacerdocio católico. Y se explican algunas de sus causas. Pero este antídoto sobre esa crisis es mucho más que una salida rápida ante el riesgo de lo que el Papa hubiera podido determinar en el texto posterior al Sínodo de la Amazonia. Este libro es una fiesta, es una joya, sobre el sacerdocio católico, sobre su significado. Una síntesis de la tradición más acrisolada de la Iglesia.

Por cierto que hay que aclarar que el libro aparece bajo la firma del “cardenal Robert Sarah con Joseph Ratzinger-Benedicto XVI”. En el desarrollo, la primera colaboración está firmada por Joseph Ratzinger-
Benedicto XVI en el estilo al que nos tiene acostumbrados últimamente. Un estilo de profunda sabiduría teológica, con incursiones de experiencias personales.

De profunda ciencia, en este caso, a la hora de aclarar la interpretación cristológica-pneumatológica del sacerdocio, la continuidad, y superación, del sacerdocio del Antiguo Testamento en el Nuevo, y la reflexión sobre el sentido veterotestamentario del culto y del nuevo sentido neotestamentario del culto en Cristo, amor que se entrega en sacrificio.

Me sigue llamando la atención la forma en la que Joseph Ratzinger utiliza la bibliografía reciente sobre los temas de exégesis e historia. Obispo, cardenal, Papa emérito, y siempre teólogo de raza.

Después nos encontramos una larga aportación central del cardenal Sarah sobre el sacerdocio, en un estilo directo que interpela la lector, sobre la naturaleza del orden sacerdotal, sobre el celibato, sobre la mujer en la Iglesia, sobre el bautismo y la confirmación como base de la dignidad del cristiano, sobre las comunidades cristianas, sobre la historia de la Iglesia, sobre las desviaciones en la concepción de los ministerios.

Permítanme reproducir algunas líneas, sobre variados temas, para que se perciba el tenor de lo que dice el cardenal Sarah, quien por cierto riega su aportación de jugosas experiencias personales.

"Parecéis perdidos, desalentados" 

“Queridos hermanos sacerdotes, deseo hablaros sin rodeos. Parecéis perdidos, desalentados, invadidos por le sufrimiento. Un terrible sentimiento de abandono y de soledad atenaza vuestro corazón…”

“Esas conversaciones –las mantenidas durante el Sínodo- me han afianzado en la idea de que la posibilidad de ordenar a hombres casados significaría una catástrofe pastoral, una confusión eclesiológica y un enturbiamiento del modo de entender el sacerdocio”.

“Tengo la convicción de que, si muchos sacerdotes y obispos occidentales están dispuesto a relativizar la grandeza y la importancia del celibato, es porque no han tenido nunca esa experiencia concreta de una comunidad agradecida”. “Sin esa experiencia concreta el celibato se convierte en una carga
demasiado pesada para poder soportarla.

Tengo la impresión de que algunos obispos de Occidente e incluso de Sudamérica les pesa el celibato. Siguen siendo fieles a él, pero no tienen coraje para imponérselo a los futuros sacerdotes y a las
comunidades cristianas porque a ellos mismos les cuesta”.

Ideologías elaborada por algunos teólogos 

“Nos enfrentamos a ideologías elaboradas por algunos teólogos dispuestos a servirse de las carencias de los pueblos pobres como un laboratorio experimental de sus proyectos de aprendices de brujo”…

Para qué seguir. He sido muy selectivo a la hora de reproducir frases. Pero hacía tiempo que no leía con tanta claridad y fruición. El último texto, a modo casi de oración, “escrito por el cardenal Robert
Sarah. Leído y aprobado por Benedicto XVI. Ciudad del Vaticano, 3 de diciembre de 2019”, debe ser objeto de meditación y repetición.

“Queremos –se lee- permanecer alejados de todo lo que pueda herir a la unidad de la Iglesia. Las disputas personales, las maniobras políticas, los juegos de poder, las manipulaciones ideológicas y las críticas llenas de acritud le hacen le juego al demonio, el divisor, el padre de la mentira. Solo nuestro amor a la Iglesia nos ha decidido a dirigirnos a vosotros”.

Desde lo más hondo de nuestros corazones.

Pues eso. Y gracias, de corazón, al Papa Francisco.

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