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Una interesante propuesta teológica y cultural

Gabino Uríbarri: “No podemos plegarnos a ofrecer un sincretismo individualista, psicologizante, esotérico, terapéutico y a la carta con un barniz cristiano superficial"

Gabino Uríbarri Bilbao en la UESD
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Teología de ojos abiertos. Doctrina, cultura y evangelización.

Gabino Uríbarri Bilbao

Sal Terrae

Mientras leía este libro síntesis del pensamiento teológico reciente del jesuita y profesor de la Pontificia Universidad Comillas Gabino Uríbarri, me acordé de la proliferación de comunidades religiosas, algunas incluso de clausura, que en sus ofertas de hospedería incluyen sesiones de yoga, reiki, mindfulness, técnicas de relajación, etc. ¿A qué se debe ese fenómeno?

Lo explica muy bien este profesor de Comillas cuando analiza, principalmente siguiendo las teorías de las sociólogas de la religión D. Hervieu-Léger y G. Dave, entre otras, el hecho religioso hoy desde la tesis de que “al haberse dado un cambio sustantivo en nuestra cultura, se ha modificado el modo de creer o de producirse y funcionar la creencia religiosa dentro de la cultura”.

Segunda modernidad 

Por lo tanto, dado que una de la aportaciones más significativas de este libro es la descripción de cómo gestiona esta segunda modernidad el hecho religioso y cuáles son los factores de la religiosidad, escuchemos atentos lo que escribe Uríbarri: “No podemos plegarnos a ofrecer un sincretismo individualista, psicologizante, esotérico, terapéutico y a la carta con un barniz cristiano superficial, a pesar de que esto venda y mucho”.

Páginas atrás había señalado que la conciencia cristiana del presente tiene una doble operación de urgencia. Primeramente ofrecer  en toda su gama, variedad y profundidad, la espiritualidad propiamente cristiana. El mercado de consumo religioso-espiritual no debe ser quien oriente nuestras decisiones y ofertas. Y, en segundo lugar, “mostrar la coherencia, la profundidad y el atractivo propio de la espiritualidad cristiana, de la espiritualidad y la mística de Jesús”.

Pero, al margen de que este libro analice de forma interesante el estado de la cultura actual en referencia a lo religioso, la propuesta de su autor va más allá. Se encuadra en lo que denomina una “teología de ojos abiertos” como teología contextual y teología local.

Fidelidad a la fe cristiana 

Una teología que no tiene como objeto “la novedad por sí misma, sino la fidelidad más radical a la fe cristiana en una circunstancia dada”. Una fidelidad que puede requerir formulaciones nuevas, pero que no se entedería adecuadamente sin un modo articulado de “momentos inherentes a su quehacer: el estudio de la doctrina, de sus fundamentos, de sus raíces en la escritura, la Tradición y el Magisterio, de su lógica y de sus consecuencias”.

Una teología que propone un diálogo critico con la situación cultural. Por cierto que me parece acertada la insistencia de la prioridad cristológica y soteriológica como tareas de esta teología. Una teología que es también teología arrodillada, en el sentido del Papa Francisco que no es exactamente el que le dio a esta formulación Von Balthasar cuando habla de la recepción de la totalidad de la revelación. 

Gabino Uríbarri, que por cierto es miembro de la Comisión teológica Internacional, ofrece algunos interesantes temas de diálogo y debate como consecuencia de sus planteamientos iniciales.

La Iglesia es madre 

En este sentido hay que valorar lo que afirma de la religiosidad popular, por ejemplo. O lo referido a la credibilidad de la fe eclesial en Jesús y su relación con la fe de la Iglesia. “la Iglesia es madre y maestra de fe, también de fe cristológica. Toda mengua en el crédito eclesial dificulta la transmisión de la fe cristológica, en beneficio indirecto de las construcciones historicistas, que se revisten con el halo de la credibilidad científica o de la increencia o de la adscripción a otras confesiones religiosas”. Gran tema éste para nuestros días.

 Otro tema apasionante que plantea es el de la relación entre los binomios gracia-cultura y naturaleza-gracia. La afirmación de Evangelii Gaudium de que “la gracia supone la cultura, y el don de Dios se encana en la cultura de quien lo recibe” , ¿supone la ratificación del cambio de paradigma y un nuevo modo de comprender la evangelización de la Iglesia? ¿En dónde queda la problemática entre gracia-naturaleza desde la perspectiva de la comprensión de la naturaleza humana? ¿Tenemos una adecuada comprensión de esa relación gracia-naturaleza?

Postconcilio 

Y una última nota, que me ha llamado la atención, a propósito de un comentario suyo sobre los obispos españoles en el Vaticano II. Dice nuestro autor que “los que se consideraban los más adelantados de la implantación de la doctrina católica se convirtieron, de un día para otro como quien dice, en retrógrados en cuanto a la doctrina y su aplicación práctica”.

Aún no sé si está suficientemente estudiada la evolución del episcopado español en el Concilio y en el postconcilio. Se convertirían en retrógados pero, en términos generales, su evolución teórico y práctica fue meteórica. Al menos es lo que demuestra la viveza de las Plenarias iniciales del episcopado en temas y perspectivas y su incidencia social.

Teología de los ojos abiertos

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