De Libros

Hacia una Iglesia más servidora que poderosa

El cardenal Madariaga y Fernando Prado desvelan, con un lenguaje claro y distinto, lo que hay detrás de la reforma de la Curia

Cardenal Madariaga, Javier Martínez-Brocal y Fernando Prado en la presentación del libro en el Vaticano.
photo_camera Cardenal Madariaga, Javier Martínez-Brocal y Fernando Prado en la presentación del libro en el Vaticano.

Quién mejor que el cardenal Óscar Á. Rodríguez Madariaga para glosar la Constitución Apostólica de la reforma de la curia “Praedicate Evangelium” también en su calidad de coordinador del Consejo de cardenales del Papa.

Por cierto, un consejo que, según queda claro en el libro, no acaba con el trabajo, ni se ha circunscrito a él, de preparación de la “Praedicate Evangelium”. Tal y como dice el quirógrafo de su erección, el Consejo está destinado a “ayudar al Santo Padre en el gobierno de la Iglesia universal”.

Profundizar en la reforma de la Iglesia

Bueno, más que glosar el texto pontificio de lo que se trata es de profundizar en la reforma de la Iglesia que propone el papa Francisco. No en vano, como dice el cardenal de Tegucigalpa, “esa nueva Constitución quería poner a la curia como punto de referencia para una siempre necesaria reforma de la Iglesia”. Porque de lo que se trata es de la reforma de la Iglesia, ya no “in capite et in membris”, como se planteó en el Concilio de Vienne, sino en su vida toda.

Y qué mejor que el claretiano P. Fernando Prado, director de la editorial, entrevistador de un famoso ya libro entrevista al papa Francisco sobre la vida consagrada, para hacer esta entrevista. Un nombre, por cierto, que deben apuntar en su agenda eclesial de los tiempos venideros. 

La intención del proyecto, según confiesa el entrevistador, era “explicar de forma sencilla lo que había detrás de esa reforma de la Curia” y “mostrar la importancia que una nueva constitución apostólica de este tipo tenía para la vida de la Iglesia”.

Ideas claras y distintas

Sin lugar a dudas que se ha conseguido. Con lenguaje claro y distinto, con ideas claras y distintas, aparecen las ideas que conforman el imaginario del pontificado, que son también las que marcan el diálogo.

De ahí que el cardenal Madariaga, durante, inicialmente, la pandemia, y posteriormente en varias ocasiones, haya ido estableciendo una relación entre el texto final de la Constitución –más de doce borradores- con el contexto vital del pontificado. Con una hermenéutica de la continuidad tanto respecto a las Constituciones anteriores sobre esta materia como con la esencia del pontificado.

Nueve años de trabajo 

Se ha dicho, de forma ciertamente crítica, que después de casi nueve años de trabajo, el producto final –la reforma de la curia- no se atenía a una serie de expectativas, diríamos más “revolucionarias”. La lectura de esta entrevista sirve, sin duda, para detectar cuáles y en qué contextos se introducen las novedades y cuáles son las continuidades más destacadas.

No voy a entrar a glosar capítulos, ni ideas fuerza de la entrevista, que por cierto reflejan una gran dosis de espontaneidad y un clima de sincera cordialidad. Ahí están las explicaciones sobre las fusiones conducentes a nuevos dicasterios, sobre los dicasterios clásicos, sobre las instituciones para la justicia y el derecho –parte que me ha parecido novedosa-, sobre la siempre ardua economía y sobre las oficinas curiales.

Pero sí tengo que advertir que, en la entrevista, como suele ocurrir en estos casos, a partir de cada respuesta se podrían hacer muchas preguntas que bifurcarían el desarrollo general del texto. Y este es un juego con el lector que hace atractiva la entrevista.

Dicasterio del clero 

Pongo un ejemplo. En la página 90, en la única pregunta con larga respuesta sobre el dicasterio del clero, afirma el cardenal Madariaga, al final, que “una cuestión nueva que aparece en esta Constitución apostólica es el hecho de que las prelaturas personales pasan a partir de ahora a depender directamente de este Dicasterio para el clero”. Al lector le vendría inmediatamente una nueva pregunta, o varias, al respecto.

A lo largo de la entrevista se desgranan otras temáticas propias del pontificado, el todo en el uno, al fin y al cabo. Le pregunta el P. Fernando, si el Papa Francisco mantendrá su pontificado hasta el final de su vida, y le responde el cardenal Madariaga:

“Espero que todavía tengamos muchos años de pontificado por delante, Dios lo quiera, y que el Señor conserve su salud. Con todo, el mismo Francisco ha dicho varias veces que lo que hizo el papa Benedicto XVI no era una excepción, sino una “institución” y, por ello, entendemos que Francisco se siente libre para actuar como mejor le parezca, desde el discernimiento y la lucidez. El desenlace del pontificado del papa Benedicto fue modélico. Hoy, tenemos un Papa emérito cuya figura, lejos de lo que algunos pensaban, que podía entorpecer, es un elemento que suma. Es un hombre de Dios que apoya todo el trabajo del actual pontífice y vive el final de su vida de oración por el mundo y por la Iglesia”.

Confiesa el autor que aceptó del cardenal la demanda de que, al final del trabajo, destruyera las cintas con la grabación. Entre otras razones porque suponemos se habló de otros muchos temas, o se hicieron comentarios no destinados a ser publicados ahora. Una pena, sin duda.

Estamos ante un libro que es un magnífico servicio. Necesario, al fin y al cabo. 

“Praedicate Evangelium”. Una nueva curia para un tiempo nuevo

Óscar A. Rodríguez Madariaga con Fernando Prado

Publicaciones Claretianas

PRAEDICATE EVANGELIUM Una nueva curia para un tiempo nuevo.
PRAEDICATE EVANGELIUM Una nueva curia para un tiempo nuevo.

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