De Libros

Un cristianismo que reduzca su fe a lo socialmente útil no tiene futuro

El P. George Augustin considera que el “antropocentrismo moderno” es el principal problema hoy en la Iglesia. Con prólogo del cardenal Walter Kasper

Prof. P. Dr. George Augustin
photo_camera Prof. P. Dr. George Augustin

Tengo que confesar que no tenía en el radar este libro hasta que un buen amigo, y crítico lector, me puso en la pista. Evidentemente conocía la existencia de George Augustin, del que he leído algún libro, cuyo nombre siempre ligaba al del cardenal Walter Kasper.

Y, cómo no, tenía idea del cardenal Walter Kasper, de quien también he espigado su voluminosa Obra Completa, editada en español en Sal Terrae. Aunque se puede imaginar el lector de qué parte solía estar en las clásicas polémicas Ratzinger-Kasper.

Teología alemana

Como no estoy al tanto del día a día de la teología alemana, me parecía curioso que se publicara un libro entrevista a Augustin, religioso palotino, fundador y director del Instituto Cardenal Walter Kasper de Teología, Ecumenismo y Espiritualidad, catedrático de Teología dogmática de la Facultad de Teología de la  Vizenz Pallotti University, oriundo de Kerala (India). Un libro en conversación crítica con el Dr. Ulrich Sander. ¿Tan importante es este autor? ¿Tanta influencia tiene su teología?

 Ya en el prólogo a esta larga entrevista, el cardenal Kasper, de quien hemos leído recientemente algunas declaraciones críticas con el Camino Sinodal Alemán, me sorprendió afirmando que este libro, cuyo subtítulo es “Sobre el futuro del cristianismo”, supone “una llamada al orden con respecto a una teología occidental orientada de forma unilateralmente antropológica y centrada en el ser humano, en la que el amor a Dios corre el peligro de agotarse en el amor al prójimo, el cristianismo puede mutar en una suerte de humanismo práctico y la Iglesia se arriesga a convertirse en algo así como una oenegé. A ello contrapone George Augustin un nuevo modo de hablar de Dios en clave misionera”.

Liberales y conservadores 

En un extenso prólogo, en el que el cardenal Kasper demuestra su medida teológica, se nos presenta esa “teología teológica” como parte de un giro teológico de una reflexión de la fe que procede de la tradición santificada, superadora de las confrontaciones en el pensamiento entre “liberales y conservadores”.

Al margen de las interesantes experiencias sobre sus origen, su familia, la sociedad en la que nació, sus estudios de biología, de filosofía y teología, de los primeros años de misionero –“Sin mi amor por Jesucristo tendría escaso sentido el compromiso misionero”-, de su llegada a Alemania, de los problemas de integración, de las reflexiones sobre el idioma, la clave de este libro del P. Augustin es esa música de fondo que va poniendo en cada momento de su vida, y de su reflexión, a partir de la repetición de la carencia “Dios ante todo”.

“Antropocentrismo moderno”

A partir de su tesis doctoral sobre la teología del pluralismo religioso en perspectiva crítica de las obras de Paul Knitter y John Hick, el P. George Augustin considera que el “antropocentrismo moderno” es nuestro principal problema hoy en la Iglesia. Nos encontramos con su pretensión de explicar la identidad cristiana desde ese “Dios ante todo”, lo específico del cristianismo. “El problema de nuestra Iglesia –escribe George Augustin-- consiste, a mi parecer, en que en las últimas décadas hemos olvidado la prioridad del amor a Dios”.  ¿Por qué hablar de “Dios ante todo?”.

He aquí la respuesta: “En el mundo occidental, la Iglesia, tal como yo percibo las cosas, habla demasiado poco del amor a Dios. Me gustaría situar el amor a Dios en el centro; reivindico el geocentrismo bíblico: Dios ante todo… Amar al prójimo como respuesta a la necesidad del otro como mero cumplimiento del deber: eso puede hacerlo también cualquier filántropo”.  

El propósito por tanto de su teología es “superar un modo de pensar hoy extendido, un determinado antropocentrismo. Veo un cristianismo que considera que si ayuda a otras personas y resulta socialmente útil, ha cumplido su tarea. Piense Vd. en la praxis cristiana en este país: ¿Cuántos cristianos participan en las eucaristías? Hablamos mucho de Cáritas, de trabajo social y de mejora del mundo. Pero, ¿hablamos de Dios?”.

La Iglesia, un lugar de Dios 

La afirmación de que hay una única estructura fundamental para la Iglesia, la estructura sacramental, le lleva a hacer una reflexión crítica sobre que la Iglesia aparezca como una institución moral, un “club de quejicas”, cuya finalidad es criticar los problemas de este mundo desde la perfección que supone pensar que tiene todas las soluciones. Lo que representa una equivocada forma de presentar a la Iglesia.           

A Augustin le preocupa porqué la mayoría de los cristianos no asisten a la celebraciones litúrgicas y eclesiales. Un hecho que debiera inquietarnos. Por eso “el gran reto hoy es lograr que la Iglesia sea vista como un lugar de Dios, no como una institución moral o una organización dedicada a la mejora del mundo”.

Hay momentos brillantes en esta entrevista nada fácil. Algunos de ellos son los referidos a la coherencia de vida en la certeza de la fe de las personas de Iglesia, los que se refieren a esa pastoral atormentada que prioriza las dudas sobre la Iglesia, sobre nosotros mismos, y que demuestra una carencia de una pastoral centrada en la fe. O el hecho de que en la Iglesia hay quienes son especialistas en predicar para lo que no están. O cuando habla de la burocratización de la Iglesia o contra esa Iglesia que parece que no quiere creer.

Camino Sinodal Alemán

 Es cierto que el libro no aborda directamente la cuestión del Camino Sinodal Alemán. Pero muchas de sus afirmaciones se pueden leer en este contexto.

Como muestra del valor de este diálogo, me quedo con una frase pronunciada por George Augustin casi al final del libro: “No soy profeta, pero un cristianismo que reduzca su fe a lo socialmente útil no tendrá futuro”.

No sé si el P. George Augustin es muy leído en Alemania. Sus afirmaciones lo merecen.

Dios ante todo

George Augustin

Mensajero

Dios ante todo.
Dios ante todo.
                    

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