De Libros

Las confesiones de fe y de razón de un filósofo

El catedrático de filosofía Juan Arana reflexiona sobre sus experiencias religiosas. Un libro para incrédulos

Juan Arana.
photo_cameraJuan Arana.

Siempre hay que agradecer la sinceridad de quien hace públicamente confesión de su fe. En este caso, también de su inteligencia. Acoger esta confesión con algo más que curiosidad permite descubrir un mundo inimaginado, el mundo-vida de la persona que ha tenido a bien desvelar su interioridad, desnudarse ante los otros.

Como señala don Olegario González de Cardedal, en un extenso prólogo, “junto a las preguntas y respuestas, la historia nos ha legado otro tipo de documentos: los testimonios personales de quienes confiesan haberse encontrado con Dios, o mejor haber sido encontrados por él. No se trata esta vez de argumentos, sino de relatos de una experiencia personal, amorosa, gozosa, recibida de Alguien que les advierte en medio de la vida, muchas veces sin buscarle y otras tras haberle buscado afanosamente”. 

Experiencia de sentimientos religiosos 

El profesor Juan Arana, en cierto sentido aquí un poco como san Agustín, es catedrático de filosofía de la Universidad de Sevilla y Académico de Ciencias Morales y Política. Especialista en filosofía de la ciencia, o de las ciencias, afirma que hace un año y medio “experimentó una notable revitalización de mis sentimientos religiosos”.  Como buen pensador, desde entonces –y antes, por lo que parece- ha ido escribiendo una especie de memorias-ensayo en las que vuelca sus reflexiones sobre su experiencia y la de los otros, sobre lo que pasa y nos pasa.

Es cierto que este libro, con un título que puede llegar a despistar, tiene un destinatario múltiple. Por cierto, poca teología explícita, mucha quizá implícita. Y de la buena.

Lo estarán leyendo, o lo leerán, con gusto quienes conocen al autor. Lo hemos leído con mucho gusto quienes sabemos de él por sus escritos y por algún  saludo casual.

Un libro para los alejados de la fe 

Pero quienes más aprovecharán, sin duda, este libro son aquellas personas que se consideran incrédulos, no creyentes, alejados de la fe, de la Iglesia, de la religión, de Dios. Éste es quizá el destinatario principal al que el profesor Arana se dirige. No como una forma nueva de apologética, sino como un diálogo racional, sereno, basado en el sentido común, con altísimas dosis de sorna e ironía, sobre lo esencial de la vida, que es como decir sobre la vida misma y su sentido.

Quizá el libro, en el fondo, esté destinado a los inquietos de dentro y de fuera de la Iglesia. Y el efecto que produzca esté en proporción de la inquietud del interlocutor.

Quien escribe este libro se considera, en cierta media, un producto –permítaseme la expresión- del mayo del 68. Un prototipo cultural de esa revolución. “Desde el descalabro del 68 –escribe Arana- he estado buscando a Dios, y ha sido ahora cuando puedo asegurar sin dramatismo que lo he encontrado, y con Él, también a mí mismo”.

Cuando un filósofo se pone a escribir, aunque no sea filosofía en estricto sentido, lo hace como lo que es. Pero descuide el lector que no se va a perder por los bosques de los abstrusos conceptos, de los silogismos o de los dobles y triples sentidos. Todo es mucho más fácil en esta confesión, incluso la filosofía de la que habla, y sobre la que escribe.

Relación personal con Dios 

Un sencilla muestra. “Así he conseguido redondear un credo filosófico muy simple, pues se reduce a tres artículos: 1. Tras, sobre y debajo del mundo está Dios. 2.- Lo necesitamos ·.- Somos lo mínimo que se despacha (pero tampoco menos) a la hora de poder entrar en relación personal con Él”.

Y como buen analista de la realidad, sus reflexiones están enraizadas en el tiempo presente, en aquello que a todos, de una forma o de otra, nos ha hecho preguntarnos. Por aquí discurren temas como la pederastia, el problema del mal, el clericalismo, la relación entre religión y enfermedad mental, el relativismo, la libertad, el cielo, el infierno…

De verdad que merece, y mucho la pena, acoger estas confesiones del profesor Arana. 

Teología para incrédulos

Juan Arana

BAC

Teologia para incrédulos.

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