De Libros

El cardenal Müller y Buttiglione en defensa de la Amoris Laetitia         

El ex prefecto de la Congregación para la Doctrina de la fe aclara algunos aspectos de la relación entre la Revelación, el Magisterio, la doctrina y el Papa

El cardenal Müller con el Papa Francisco.
photo_cameraEl cardenal Müller con el Papa Francisco.

Ya sé que la Amoris Laetitia levanta pasiones. Por lo tanto, me voy a meter en un charco. O no. Depende. Por eso voy a enmarcar esta reseña en dos ámbitos de referencia de actualidad: contexto y texto.

Contexto. Este libro se edita como publicación del Instituto de Teología “Lumen Gentium” de la diócesis de Granada, en la editorial Nuevo Inicio, también proyecto cultural de esa diócesis. El valor de este libro radica no solo en el hecho de que su autor entre en liza a defender la continuidad de Amoris laetitia con el magisterio precedente.

También está el ensayo introductorio del cardenal Gerhard Ludwig Müller, que pretende avalar las tesis de Buttiglione aunque aproveche la oportunidad para decir algo, o mucho más. Por cierto, no puedo asegurar con toda certeza que el momento en el que el cardenal Müller escribió este ensayo ya había dejado de ser prefecto de la Congregación para la Doctrina de la fe. Al fin y al cabo, su texto no tiene desperdicio.

Sin contradicción con la Veritatis Splendor

El cardenal Müller, que titula su aportación “Por qué Amoris laetitia puede y debe ser interpretada en sentido ortodoxo” afirma “con absoluta convicción” las dos tesis principales del autor del libro: “1. Las doctrinas dogmáticas y las exhortaciones pastorales del capítulo ocho de Amoris laetitia pueden y deber ser comprendidas en sentido ortodoxo. 2. Amoris laetitia no implica cambio magisterial hacia una ética de la situación y, por lo tanto, no hay ninguna contradicción con la Encíclica Veritatis Splendor del papa san Juan Pablo II”.

En esto el cardenal Müller coincide con otros autores que sostienen estas tesis y que están publicadas, por ejemplo, en el entorno del Pontificio Instituto Juan Pablo II.

Lo que ocurre es que el cardenal Müller aprovecha para aclarar algunos aspectos

de la relación entre la Revelación, el Magisterio, la doctrina y el Papa; recuerda algunos criterios claves para una lectura adecuada; o desliza críticas a algunos pasajes controvertidos “no siempre argumentados con rigor”; o se lamenta de determinada “terminología no equilibrada que puede provocar confusión”.

Pero el principio es claro: “Un análisis atento demuestra que el Papa, en Amoris laetitia, no ha propuesto ninguna doctrina para ser creída de manera vinculante que esté en contradicción directa implícita con la clara doctrina de la Sagrada Escritura y con los dogmas definidos por la Iglesia sobre los sacramentos del matrimonio, la penitencia y la eucaristía”.

Obispos de Buenos Aires

Llama la atención, en la página 29, que el editor español introduzca una nota que corrige a monseñor Müller a propósito de una afirmación suya sobre el valor del texto de los obispos de la región de Buenos Aires.

Quizá sea este el texto más largo que el cardenal Müller ha escrito sobre esta exhortación apostólica. Merece la pena tenerlo en cuenta. Y también reflexionar sobre la que él denomina paradójica inversión en los frentes: “Los teólogos que se enorgullecen de ser liberal-progresistas, que en el pasado, por ejemplo, con ocasión de la Encíclica Humanae Vitae, cuestionaron radicalmente el magisterio del Papa, ahora elevan cualquiera de sus frases (siempre que les agraden) casi al rango de dogma. Otros teólogos, que se sienten en el deber de seguir rigurosamente el magisterio, ahora examinan un documento del magisterio según las reglas del método académico, como si fuera la tesis de uno de sus estudiantes”.

Buttiglione y san Juan Pablo II

Y vayamos al texto. No creo que necesite presentar a Rocco Buttiglione, catedrático de filosofía en la Lateranense, ministro de Italia, miembro de Comunión y Liberación… Filósofo, aunque no específicamente teólogo.

En el terreno de juego del pensamiento tomista –que ciertamente domina-, nuestro autor plantea en primer lugar un acercamiento a las cuestiones polémicas de la Amoris Laetitia. Es decir, responde a las críticas de Robert Gahl y de Josef Seifert –muy cercanas éstas a los Dubia-. La respuesta a éste último, incluso por el hecho de que son buenos amigos, es muy amplia y detallada. No hay que olvidar que hasta la polémica de la Amoris laetitia, Seifert fue un destacado miembro público de los proyectos académicos y culturales de la diócesis de Granada.

Buttiglione añade además un amplio capítulo dedicado al enfoque antropológico de san Juan Pablo II y el pastoral del Papa Francisco, para señalar los puntos de continuidad. Por último, cierra el libro una guía síntesis de las preguntas principales a las que ha querido responder en el libro. Y un apéndice en el que incluye una lección magistral suya en el Laterano, por cierto no incluida en la edición italiana, sobre el principio “De singularibus non est scientia”.

Buttiglione insiste, y argumenta, que Amoris laetitia “no cambia nada en la teología del matrimonio”. Y apunta afirmaciones como la que sigue -aunque por razón de espacio la saque del contexto de la línea argumental-: “Lo que cambia es que “los divorciados que se han vuelto a casar son admitidos, no a la comunión, pero sí a la confesión (…) una novedad que, ciertamente, no es teológica, sino disciplinar. Se puede estar de acuerdo con ella o no; se puede considerar esta  innovación oportuna o inoportuna, pero no se puede ver en ella una herejía porque no altera nada de la teología del matrimonio ni de la teología del sacramento”.

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Respuesta (amistosa) a los críticos de Amoris Laetitia

Rocco Buttiglione

Editorial Nuevo Inicio, Granada

Traducción Helena Faccia Serrano

232 pp

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