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El cardenal Merry del Val o la santidad en los palacios vaticanos

El sacerdote Alberto González Chaves escribe una biografía del cardenal Merry del Val, una de las figuras más apasionantes de la Iglesia en la época contemporánea

Alberto González Chaves.
photo_camera Alberto González Chaves.

Hacía tiempo que no leía un biografía tan apasionante, tanto por el contenido y la forma en que está escrita como por el personaje biografiado. Y eso que el género biografía no es fácil dado el equilibrio que debe haber entre el contexto histórico, la vida, los hechos del personaje, su pensamiento y las demandas de los lectores que viven, habitualmente, en otro tiempo. Traducir sin traicionar la verdad histórica.

El sacerdote Alberto González Chaves, que por lo que leo en la solapa se formó en Toledo, estuvo en Roma trabajando en la Congregación de los Obispos y ha sido delegado para la vida consagrada en Córdoba, no es la primera vez que escribe una biografía del cardenal Merry del Val, una de las figuras más apasionantes de la Iglesia en la época contemporánea. Un eclesiástico nacido en Inglaterra, formado en Italia, español de procedencia y conciencia, políglota, un europeo culto de su tiempo.

Vida espiritual 

De hecho se publica aquí como epílogo un texto de monseñor Justo Müllor a la primera biografía de este autor. La que ahora presenta parece ser que actualiza datos y profundiza en un aspecto clave de Merry del Val, su vida espiritual.

Me parece que esta biografía es atractiva entre otras razones por los comentarios que desgrana el autor a medida que se van sucediendo los acontecimientos en la vida del cardenal Merry del Val. Glosas que sacan el jugo de lo narrado y que proceden también de la experiencia de la vida sacerdotal del autor de la biografía.

Y que representan un estado de opinión sobre la actualidad eclesial. Por ejemplo, en la página 43 cuando habla de que “los resultados vocacionales y pastorales del aggiornamento están a la vista… solo de los que no quieren seguir siendo ciegos”.

San Pío X 

Pero vayamos al cardenal Merry del Val (1865-1930), al que con 22 años León XIII le hizo monseñor sin ser sacerdote, Camarero secreto participante de Su Santidad con 26 años,  prelado doméstico con treinta y un años, Presidente de la Pontificia Academia de Nobles Eclesiásticos, y arzobispo, con 34 años, Secretario de Estado de Pío X a los 38 años… En fin, una de esas biografías únicas en la historia. 

Hablar de Merry del Val es hablar de san Pío X y de su pontificado reformador de la Iglesia. Un pontificado que se caracterizó por la lucha contra la herejía modernista. No sé si ahora esto se entiende, por cierto. Por eso el valor explicativo también de esta biografía.

Más que la trayectoria de un eclesiástico al servicio de la Santa Sede, aquella Santa Sede de diplomáticos y eclesiásticos “de Estado” indiscutibles, en el sentido primario de la expresión, que también, lo que presenta esta biografía es el perfil humano, sacerdotal y espiritual de Merry del Val.

Son no pocos los escritos de quien fuera el hombre del pontificado de san Pío X los que ratifican su singular humanidad y su más que singular santidad, algo que esperemos la Iglesia ratifique pronto con la conclusión del proceso de beatificación, del que, por cierto tenemos pocas noticias.  

Humildad frente a soberbia 

A lo largo de la biografía es inevitable pensar que si ya es difícil ser santo, imposible sin la gracia de Dios, en los más diversos ambientes del mundo, no debe ser más fácil en la Iglesia, y menos entre los palacios y pasillos vaticanos. Y lo piensa el lector no por las indicaciones que ofrece la biografía, que también, sino por las incidencias de los escritos espirituales de Merry del Val, por ejemplo, la humildad frente a la soberbia, el carrerismo, el afán de cargos o la permanencia en los puestos.

En vísperas de ser nombrado cardenal, Merry del Val, que había sido nombrado secretario del Cónclave y hacía las veces de Secretario de Estado, escribía a un amigo inglés: “Esta mía no es, ciertamente una posición envidiable. No acierto a comprender que un hombre, vestido de violeta o de rojo (obispo o cardenal), pueda desear este cargo. Yo no sé nada de lo que ocurrirá conmigo. Vivo al día. El Santo Padre es amabilísimo conmigo, y yo trato de todos los asuntos con él como si me hallase en una situación normal. Naturalmente, algunos no aprueban este estado de cosas y están deseando verme sustituido ya. Yo quisiera que ellos supieran cuánto y cuánto, en mi interior, deseo retirarme. Y sin embargo, ¡seguramente les pareceré apegado a este puesto!”.

Una biografía que merece la pena, sin duda.

¡Dame almas! Una biografía del cardenal Merry del Val

Alberto González Chaves

Homo Legens

Portada del libro.
Portada del libro.

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