De Libros

Un aldabonazo a la conciencia humana y cristiana

Después de “La opción benedictina”, el periodista norteamericano Rod Dreher presenta ahora este “Manual para la disidencia cristiana”

Rod Dreher.
photo_camera Rod Dreher.

Después del éxito y en cierta medida en continuidad con “La opción benedictina”, el periodista norteamericano Rod Dreher nos presenta ahora este “Manual para la disidencia cristiana”, como reza su subtítulo.

Por cierto que este libro está conectado con el que ya se reseñó aquí de Ryszard Legutko “Los demonios de la democracia”.

Decía Cicerón que “si ignoras lo que sucedió antes de que tú nacieras, seguirás siendo un niño para siempre”. Rod Dreher hace un retrato bien argumentado de la deriva totalitaria en las sociedades democráticas. Y añade una segunda parte en la que ofrece algunas claves de esa resistencia activa y pasiva ante las amenazas no solo a la libertad sino a la humanidad misma, a la persona. 

“Ver, juzgar y actuar”

La técnica narrativa de Dreher sin duda tiene éxito. Centra su relato en nombres, historias, que proponen ideas que se relacionan con análisis de intelectuales. Una curiosidad de este libro es que en los capítulos de la segunda parte añade una especie de síntesis bajo el epígrafe “ver, juzgar y actuar”, que facilita mucho la visión de conjunto.

Pero la riqueza de este libro está en el testimonio de cientos de personas, hombres y mujeres, con nombre y apellidos, con sus historias, que componen cada uno una pieza de una especie de puzzle que, visto en su conjunto, ofrece una interesante y retadora propuesta. Testimonios de personas que han vivido bajo los regímenes comunistas y sienten la obligación de la profecía.

Profundos cambios 

Estamos en un tiempo en el que se están produciendo profundos cambios. Esto es una evidencia. Se está configurando una nueva sociedad, un nuevo Occidente, o el final de lo que entendemos por Occidente. Algunos de los principios de la conformación de esta cultura producen una evidente inquietud, no solo en determinadas mentes sino en quienes ya vivieron los efectos del totalitarismo comunista, de los regímenes nacidos de los Estados comunistas.

“Lo que desconcierta –escribe Dreher- a quienes vivieron bajo el comunismo soviético es esta similitud: las élites y las instituciones de élite están abandonando un liberalismo anticuado, basado en la defensa de los derechos del individuo, para reemplazarlo por un credo progresista que considera la justicia en términos de grupos. Anima a las personas a identificarse con grupos –étnicos, sexuales y de otros tipos- y a pensar en el Bien y en el Mal como una cuestión dinámica de poder entre los grupos”.

Deriva hacia una nueva forma de totalitarismo 

Nos encontramos ante una deriva en la que la democracia liberal está degenerando en una nueva forma de totalitarismo en la que ha quebrado, en primer lugar, la verdad y se está imponiendo la mentira como forma de vida. Algunas expresiones de ese nuevo totalitarismo terapéutico, diseccionado aquí desde el pensamiento de Hannah Arendt, son la denominada cultura de la cancelación, el capitalismo woke y de la vigilancia, el deísmo terapéutico moralista, la manipulación de la historia, la nueva justicia social, la pérdida de la fe, la pérdida de la confianza en las instituciones y en las costumbres que han hecho posible la historia de las personas y de las comunidades.  En el fondo está el mito del progreso, y su deriva, -no el progreso cristiano- como religión sustitutoria.

Ante esta situación, ¿cómo actuar? ¿Qué es lo que hay que salvar? ¿Cómo responder a este profundo envite?

Aquí llega el aldabonazo a la conciencia humana y, sobretodo, cristiana de nuestro tiempo. La clave está en despertar del letargo de una fe adormecida, digamos acomodada, burguesa, e introducirnos en la dinámica histórica de la fe de los mártires y de los confesores, y de una cultura basada en la verdad como condición de la libertad. Una cultura anclada en la familia, la tradición, la creatividad de la dimensión comunitaria.

En los momentos decisivos 

“La fe que los mártires y confesores como los cristianos citan aquí está muy lejos de la religión terapéutica de los suburbios de clase media, el sermón de congregaciones politizadas de izquierda y derecha, y el mensaje de salud y riqueza de las iglesias del “evangelio de la prosperidad”.

Estas y otras débiles formas de fe se evaporarán ante la más mínima persecución. El pastor Wurmbrand escribió una vez que había dos tipos de cristianos: “Aquellos que creen sinceramente en Dios y aquellos que, con la misma sinceridad, creen que creen. Puedes distinguirlos por sus acciones en los momentos decisivos””.

Vivir sin mentiras

Rod Dreher

Encuentro

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