De Libros

Advocaciones marianas por todo el mundo

El sacerdote Pablo Cervera presenta distintas devociones a la Virgen, y la cultura y oración de un buen número de regiones

Pablo Cevera.
photo_cameraPablo Cevera.

Ahí tienes a tu Madre

Pablo Cervera Barranco

Fonte-Monte Carmelo

De entre los muchos secretos que guarda nuestra historia está el de las lenguas que habla muy bien, bien, normal, o regular, el prolífico sacerdote Pablo Cervera. Un dato significativo de su trabajo es que es uno de los traductores más destacados de la Obras Completas de Joseph Ratzinger. Sus escritos suelen versar sobre la espiritualidad del Sagrado Corazón y su último libro –si no me equivoco, porque con algunos autores nunca se sabe- es una muy apreciada por la crítica biografía espiritual de san Ignacio de Loyola. Quizá en estos predios a Pablo Cervera se le conoce más por ser el editor español del útil Magnificat, el libro de oraciones de tantos católicos en el mundo.

En este mes de mayo nos presenta un singular libro, que lleva por subtítulo “María, madre y patrona de todos los pueblos del mundo”, y  que cuenta con una preciosa introducción teológica que glosa exegética y espiritualmente el pasaje evangélico de María a los pies de la cruz.

Todo ello para afirmar, una vez que ha hecho la exégesis de “Ahí tienes a tu Madre”, que “más que una fría recogida de datos histórico-geográficos de cada invocación a María como patrona, y su presencia en los diversos santuarios, he tratado de verificar hoy esas dos palabras de Jesús dirigidas a su Madre y al discípulo amado”.

Cultura y oración  

Por lo tanto, el libro hace un recorrido por las advocaciones marianas que ejercen el patrocinio principal en los diversos países del mundo. Es por tanto un libro de cultura y de oración que puede desencadenar dinámicas pedagógicas, tanto en la familia como en la escuela. Buscar, por ejemplo, cuáles son las denominaciones de las patronas de países africanos y acercar a los niños a la historia de esa advocación y a una mínima reflexión teológica y espiritual.

De algunos pocos países el autor no ha encontrado la advocación mariana patrona del lugar. Lo que ha hecho en eses casos ha sido sustituir esa reflexión por oraciones locales o, en su defecto, la oración que Juan Pablo II, según era su costumbre, hizo a la advocación principal de esa nación, en el caso de que la hubiera visitado. 

Curiosidades 

Y, cómo no, la curiosidad forma parte de uno de los atractivos de este libro. Entiendo que el lector medio no es capaz de decir cuál es la advocación patrona de Senegal, de China, o de Australia. En no pocos caos, la historia de esa advocación mariana es fruto de la presencia de los misioneros, y del carisma de quienes llevaron originariamente hasta allí el Evangelio.

Concluye el libro con un precioso devocionario mariano en el que destacan las oraciones marianas que el Papa Francisco ha compuesto. Una aportación muy útil que cierra este precioso detalle a la Santísima Virgen María en este mes de mayo en el que todo el mundo se ha encontrado a los pies de la cruz, como en la inicial y primigenia escena del citado Evangelio.

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