De Libros

Las advertencias póstumas del cardenal Fernando Sebastián

Con este libro sintetiza sus ideas más originales, que no son ajenas a algunas de las últimas propuestas que hizo ante los obispos

El papa Francisco y monseñor Fernando Sebastián.
photo_cameraEl papa Francisco y monseñor Fernando Sebastián.

Claridad y firmeza. Transmitir la fe hoy.

Card. Fernando Sebastián Aguilar

Publicaciones Claretianas

El cardenal Fernando Sebastián, recientemente fallecido, nos dejó en sus Memorias gran parte de la síntesis de su pensamiento. Pero ahora, de forma póstuma, Publicaciones Claretianas nos ofrece un complemento de esas Memorias, diríamos que una segunda parte de las ideas de un hombre sin el que no se entendería la historia de la Iglesia en la España contemporánea.

Al terminar de leer esta obra de don Fernando pensé inmediatamente en la próxima Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal, organismo en el que don Fernando lo fue casi todo. Ojalá los obispos españoles hayan podido leer este libro antes de la citada reunión. Quien en vida tuvo destacadas intervenciones en ese Plenario, con este libro sintetiza sus ideas más originales, que no son ajenas a algunas de las últimas propuestas que hizo ante los obispos.

La clave de este libro 

La clave de este libro, que no entiendo cómo ha pasado tan inadvertido en la opinión pública eclesial española y romana, está, lógicamente, en los temas que aborda. Como solía ser habitual en sus reflexiones, parte de una historia de la evolución de la sociedad española desde el punto de vista de lo que afecta a la Iglesia y a la conciencia cristiana. Afirma que “los católicos españoles hemos vivido un tiempo duro de revisión y de decaimiento”, teniendo en cuenta que “el futuro de España y de los españoles depende de la autenticidad y firmeza con la que la Iglesia y los cristianos cumplamos con nuestros compromisos en estos tiempos de cambio y de inseguridad”.

En este repaso por nuestra historia inmediata, don Fernando se centra, quizá con un poco más de dedicación, en la evolución del pensamiento de la izquierda en referencia a la Iglesia. Y lo hace, en ese aspecto y en otros, con juicios que pueden sonar duros. Por ejemplo, “la mayoría de los católicos se han replegado en un silencio un poco vergonzante y, a mi juicio, excesivamente condescendiente” o “el resultado es que la Iglesia española es hoy una Iglesia minoritaria, con poca influencia social, que vive y actúa en un país donde reina le laicismo”.

Una opinión pública sin rumbo 

O para más señas, esta perla: “Por eso tenemos una opinión pública sin rumbo, cambiante y desarraigada. Asusta ver el radicalismo antihistórico, antitradicional, y por eso mismo anticatólico, de ciertas tendencias y organizaciones políticas de izquierda. (…) Opinar a favor de la derecha, o defender los criterios cristianos acerca de la sexualidad, de la familia, de la convivencia civil, supone tener que soportar un aluvión de críticas y de insultos”.

Hay un momento interesante en el que, reflexionando sobre cómo estar presente la Iglesia en esta sociedad cambiante, también en crisis, se plantea diversas respuestas: la de los catastrofistas, la de los que aceptan todo lo que venga del mundo, lo ven todo bien, y la intermedia, con una advertencia: “Ciertamente, es bueno y prudente evitar en todo lo posible los conflictos y las tensiones. Pero en el modelo de sociedad en el que vivimos, tan abierta, tan variada, tan agresiva, si uno quiere mantener seriamente una posición y un rumbo, y es lo que la Iglesia tiene que hacer para bien de sus fieles y de la sociedad entera, es imposible no chocar con las posturas de algunos”.

Además de las reflexiones en uno de los temas suyos, la presencia de los cristianos en el ámbito de la política, una de las grandes aportaciones de este libro es el juicio moral que don Fernando hace del nacionalismo, en concreto, del vasco y del catalán.

Cataluña y el País Vasco 

Es esta una asignatura pendiente, no de don Fernando, sino de la Iglesia en España, tal y como reconoce nuestro autor en este libro. Pues bien, las páginas dedicadas a deslegitimar moralmente los procesos de autodeterminación de Cataluña y el País Vasco no tienen precio. Dice literalmente: “En virtud de estas premisas, creo que sinceramente debemos considerar a los nacionalismos separatistas que se han desarrollado en España como opciones políticas no justificables moralmente, ni compatibles con una conciencia cristiana bien formada”. Tesis que explica en profundidad.

De entre las otras cuestiones abordadas que no debemos pasar por alto, entre otras, la de la relación entre fe y sacramentos, la catequesis de la iniciación cristiana –su propuesta de comenzar por el sacramento del bautismo y la confirmación, y después de la comunión-, o las reflexiones sobre el matrimonio, a la luz del magisterio pontificio reciente.

Concluye don Fernando con otros temas de actualidad: la reforma de la curia, el papel de los Nuncios, la parroquia, los Movimientos, la vida de oración, uno destacable sobre el martirio, y una mirada final a la esperanza.

Sin lugar a dudas, esta herencia del cardenal Fernando Sebastián está pasando demasiado en silencio. A quien se le hizo no poco caso en vida, ¿por qué no se le hace caso ahora?

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