Crónica de Roma

La renuncia del abogado del mayordomo del Papa

Todo lo que rodea el caso Vatileaks es una caja de sorpresas, la última que Carlo Fusco, abogado defensor y amigo de la infancia de Paolo Gabriele, abandona el caso.

Carlo Fusco es amigo de Paolo Gabriele desde que eran pequeños. Se conocen desde siempre. Por eso fue el mismo Paolo Gabriele quien llamó a Carlo Fusco para pedirle que fuera su abogado defensor. Había sido arrestado por posesión de documentos confidenciales y necesitaba que le defendiera de los cargos. Y así ha sido hasta ahora.

Pero se ve que era tan sólo una apariencia de tranquilidad la que arropaba estas últimas semanas en el Vaticano porque mientras tanto entre los abogados defensores del mayordomo del Papa se tejían diferencias. "Divergencias en la estrategia de defensa" es la razón por la que Fusco abandona el caso y la misma por la que Cristina Arrú, segunda abogada defensora de Paolo Gabriele, también podría hacerlo.

El caso Vatileaks es una caja de sorpresas. No es frecuente que un abogado defensor abandone a su defendido en pleno proceso judicial, pero los argumentos que Carlo Fusco da -aunque son escuetas- parecen más que razonables.

Gabriele se enfrentaría a una pena de entre uno y seis años de cárcel, junto con un informático del Vaticano, Claudio Sciaperletti, acusado de colaborar en la filtración de documentos. Aunque habrá que esperar hasta finales del mes de septiembre, cuando el tribunal reanude su actividad para saber la sentencia de este juicio histórico. Entonces habrá aún más sorpresas.

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