Crónica de Roma

La huella de los gestos del papa en Lampedusa

Una corona de flores arrojada al mar, un pastoral y un cáliz hechos de la madera de barcas naufragadas, una celebración eucarística penitencial en la que el altar se encuentra apoyado en una barca pesquera de colores y el Papa Francisco que saluda uno a uno en el muelle de la Punta Favarolo al grupo de los jóvenes inmigrantes supervivientes y a varios refugiados presentes junto a voluntarios de ayuda humanitaria...

Estos son algunos de los gestos de la histórica visita del Papa Francisco a la isla italiana de Lampedusa del pasado 8 de julio, gestos que llamaron los ojos del mundo y que gozaron, en aquel momento junto a sus palabras, de la aprobación por una gran parte de la opinión pública: la cercanía del sucesor de Pedro a los 'últimos' del Sur de Italia.

Sin embargo, a pocas horas del llamado de atención por la 'globalización de la indiferencia' comenzó a ser incómodo, algunas voces, por ejemplo, afirmaron incluso que la 'globalización' dona la esperanza y permite la ampliación de la economía, otros incluso 'advirtieron el riesgo' que la visita del Papa podría 'provocar la llegada de más inmigrantes'.

Pero ¿qué pasó con las palabras pronunciadas del Pontífice que resaltaron el ejemplo de solidaridad que ofrecen los habitantes de Lampedusa y Linosa al mundo? Quizá no gustó el llamado de atención de quienes "se han cerrado en el propio bienestar que lleva a la anestesia del corazón" ¿Por qué el viaje a Lampedusa no puede ser un ejemplo 'de faro' para todo el mundo, como lo propuso Francisco?

Las intenciones del Papa son claras: ir y encontrar a personas que sufren, ir y mostrar las realidades 'periféricas' que no todos conocen, dar voz a los que han huido de sus países -algunos por motivos de guerra- y buscan mejorar las condiciones de vida en Europa, que solicitan poder ir a los países del norte y no permanecer en Italia que es donde son obligados a permanecer porque les han tomado las huellas digitales, pero sobre todo, sensibilizar los corazones de las personas de buena voluntad al preguntar ¿dónde está tu hermano?

La visita de Francisco se llevó a cabo pocas horas después de la llegada de una embarcación de 166 inmigrantes, ahí el Papa lanzó esa corona de flores por los que han perdido la vida en el mar y rezó por los que han muerto, por los que llegan vivos, pero también por los que les dan la bienvenida. Ese mismo día, Francisco invitó a dejar la indiferencia al tener un corazón abierto a través de su cuenta @Pontifex en Twitter: "Pidamos un corazón que acoja a los inmigrantes. Dios nos juzgará según hayamos tratado a los más necesitados".

Por Mercedes De La Torre

 
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