Crónica de Roma

Por Mercedes De La Torre

Los gestos de cercanía del Papa Francisco hacia el pueblo judío

El Papa Francisco ha recorrido con espíritu de profunda oración y recogimiento los lugares significativos para el pueblo judío.

El Papa Francisco ha dado una lección de humanidad en este viaje a Tierra Santa y ha demostrado que el cristianismo va más allá de las ideologías y de las cuestiones políticas, ha recordado al mundo que somos una sola familia humana.

Ha demostrado clara empatía en el muro de las lamentaciones, se ha detenido con pausa a rezar, como lo hizo ayer en el muro que divide Palestina de Israel. Al finalizar, el Papa Francisco ha dado un fuerte abrazo a su amigo rabino que lo acompaña, Abraham Skorka.

 

Posteriormente, Francisco y Skorka han abrazo también a Omar Aboud, el dirigente de la comunidad islámica argentina que también forma parte del séquito papal, este gesto ha lanzado una lección al mundo porque han podido demostrar que fue posible trabajar juntos en Buenos Aires y han animado en Jerusalén a cristianos, judíos y musulmanes hacer lo mismo.

 

Durante su traslado al Monte Herzl, el Papa Francisco ha cambiado el programa y se ha detenido para rezar en el memorial de las víctimas del terrorismo del conflicto palestino israelí, repitiendo el gesto que hizo en Palestina Francisco reitera al mundo que está cerca de todos los que sufren sin hacer ninguna distinción.

 

Después ha visitado el Monte Herzl que recuerda el movimiento sionista, ha depositado una corona de flores con la ayuda de niños y después se ha dirigido al memorial de Yad Vashem en Jerusalén que recuerda las víctimas del holocausto en donde se ha encendido una llama y ha saludado a seis sobrevivientes de campos de concentración, al finalizar ha depositado otra corona de flores con la ayuda de niños.

 

Al finalizar el Papa Francisco ha dado un fuerte abrazo al presidente Shimon Peres y un coro de niños cantaba, el Papa con sencillez y sentido del humor les sonrió y les hizo el gesto con la mano para decirles que lo habían hecho muy bien.

 

Asimismo, el Papa ha realizado una histórica visita a los dos grandes rabinos de Israel en el Centro Heichal Schlomo, cerca de la Gran Sinagoga de Jerusalén, ha agradecido su acogida fraterna y les ha llamado hermanos.

 

Por último, el Pontífice ha visitado el palacio presidencial del Estado de Israel para realizar una visita de cortesía al presidente israelí, Shimon Peres, similar a la que realizó Benedicto XVI en 2009, el Papa ha confiado con sencillez que “quisiera inventar una nueva bienaventuranza, beato quien entra a la casa de un hombre sabio y bueno” para expresar el agradecimiento al presidente a quien le ha agradecido y ha precisado sentirse “beato”. En el libro de visita ha escrito en español: “agradezco la hospitalidad del señor Presidente Shimon Peres, es una gracia del Señor entrar en la casa de un hombre sabio y bueno”. Después se han dirigido al jardín donde ha plantado un olivo de la paz.

 

De hecho, en el momento que el Papa llegó a Jerusalén que significa “ciudad de la paz” ha insistido que “así la quiere Dios y así desean que sea todos los hombres de buena voluntad” por lo que ha suplicado “a cuantos están investidos de responsabilidad que no dejen nada por intentar en la búsqueda de soluciones justas a las complejas dificultades, de modo que israelíes y palestinos puedan vivir en paz”.

 

En esta línea, ha renovado el llamamiento que Benedicto XVI hizo en este lugar “que sea universalmente reconocido que el Estado de Israel tiene derecho a existir y a gozar de paz y seguridad dentro de unas fronteras internacionalmente reconocidas. Que se reconozca igualmente que el pueblo palestino tiene derecho a una patria soberana, a vivir con dignidad y a desplazarse libremente. Que la “solución de los dos Estados” se convierta en una realidad y no se quede en un sueño”.


@mercedesdelat

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