Crónica de Roma

Los documentos del Vaticano sobre ETA

Las filtraciones dentro del Vaticano están pasando de castaño a oscuro. Hace unos meses salieron en la televisión y la prensa italiana, ahora se publica un libro con ellas.

Ante semejante coladero de información reservada y confidencial, el Vaticano instituyó en abril una comisión de investigación, pero se ve que las filtraciones han sido más de las que se imaginaban, más continuadas y más serias.

Y nadie se salva de ellas. Uno de los documentos más fuertes publicados en el libro del periodista Gian Luigi Nuzzi, afecta directamente a España, a la seguridad y a la paz en nuestro país. Y es que se desvela que el Vaticano impidió el uso de la nunciatura en Madrid como sede para negociar con ETA. La razón más fuerte que exponía Tarcisio Bertone, Secretario de Estado Vaticano, era que sería hacer caso omiso de lo que Rubalcaba, por aquél entonces Ministro de Interior, aseguró en su día, que esta organización no debe declarar ninguna tregua sino disolverse, entregar las armas y pedir perdón. No sé si quien ha filtrado esta información no sabe la importancia que esto representa para España, o por el contrario, es demasiado consciente y por eso se aprovecha de las heridas todavía abiertas que tenemos con este tema.

Ante esta fuga, este escape, esta cascada de información que ahora se materializa en un libro, el Vaticano respondió con un comunicado en el que aseguran que no dudarán en emprender acciones legales ante los culpables de las filtraciones, ante los ladrones que han pasado publicado documentos privados no sólo del Papa sino de la política internacional y que ahora, para más INRI, nunca mejor dicho, hacen también uso comercial de ellos.

Y es que el Vaticano ha dicho: "¡Basta!". Ya están cansados de confiar en la buena voluntad de sus trabajadores y que algunos de ellos, esperemos que sólo unos pocos, le traicionen así. El comunicado continúa: "La nueva publicación de documentos de la Santa Sede y de documentos privados del Santo Padre no se presenta más como una discutible –y objetivamente difamatoria- iniciativa periodística, sino que asume claramente el carácter de un acto criminal".

La comisión de investigación presidida por el cardenal español Julián Herránz, está trabajando desde el mismo día de su creación, porque con cada Vatileaks que sale no sólo se daña la imagen de la Iglesia, del Papa y de sus colaboradores sino que se violan los derechos personales de discreción y libertad de correspondencia.

Quizás a diferencia de esta fuga de información, cuando la comisión encuentre a los culpables, nunca saldrán a la luz sus nombres. Quizás para ellos sí que se respetará los derechos que ellos violaron. O quizás no, y la opinión pública salga de dudas y ponga cara a quienes robaron, traicionaron y vendieron a la Iglesia y al Papa. En esto como en tantas otras cosas, el tiempo lo dirá.

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