Crónica de Roma

El camino de Comunión y Liberación, hacia los altares

Siete años después de la muerte de don Luigi Giussani, fundador de Comunión y Liberación, comienza su proceso de beatificación.

El duomo de Milán es el escenario en el que se dio la noticia, y don Julián Carrón, sucesor de Giussani, quien lo hizo oficial. El momento tan esperado se produjo al término de la Misa celebrada por el arzobispo de Milán, el cardenal Angelo Scola, en el séptimo aniversario de la muerte de Giussani. Milán, uno de los puntos principales en la vida de don Giussani, es donde ahora comienza también su camino a los altares.

Será un proceso largo. Y es que, para llegar a ser santo, hace falta mucho más que la fama de santidad. Pero el primer paso ya se ha dado. Se trata de una petición firmada por Julián Carrón, en la que pide al arzobispo de Milán que se abra el proceso diocesano sobre la vida, las virtudes y la fama de santidad del fundador de Comunión y Liberación. Cuando termine esta fase, llamada diocesana, los documentos pasarán a la Congregación para las Causas de los Santos del Vaticano, donde esperarán un milagro hecho por intercesión del posible futuro beato.

Don Luigi Giussani fue uno de los personajes más carismáticos del siglo XX. Murió hace ahora siete años, el 22 de febrero de 2005, en su casa de Milán. El enviado de Juan Pablo II para celebrar su funeral fue el entonces cardenal Joseph Ratzinger, ahora Benedicto XVI.

La Fraternidad de Comunión y Liberación cuenta con 47.994 miembros y está presente en 64 países de los cinco continentes. Cuatro de las mujeres que atienden el servicio doméstico de Benedicto XVI son Memores Domini de Comunión y Liberación, y en mayo de 2011 el Papa nombró a Julián Carrón consejero del Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización.

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