Crónica de Roma

El otro acusado por el Vatileaks, en el banquillo

Le ha llegado el turno ante la justicia al informático acusado de participar en la trama por la que el mayordomo del Papa sacó del Vaticano cientos de documentos confidenciales. Todo apunta a que el proceso tendrá poco de espectacular porque los cargos que pesan contra él son mínimos. Lo más interesenate será el testimonio de Paolo Gabriele que ya está cumpliendo su pena de prisión.

El proceso a Claudio Sciarpelletti, un informático que trabajaba en el Vaticano y que, presuntamente, ayudó a Gabriele a sacar los documentos privados que sustraía de dependencias papales, ha arrancado hoy pero solo con trámites administrativos porque el presidente de la sala que se encarga de juzgarlo ha decretado que no será hasta el próximo sábado cuando dé comienzo la ronda de testificaciones.

Será uno de los momentos más esperados porque entre los testigos figura, precisamente, el propio Paolo Gabriele, acusado y sentenciado en otro proceso diferente. Lo cierto es que el nuevo proceso no promete dar demasiado que hablar. La acusación sobre Sciarpelletti no llega ni siquiera al grado de complicidad. Solo se le incrimina por haber "favorecido" la comisión de los delitos que han llevado a prisión a "el cuervo".

Es más, la denfesa de este informático que trabajaba en la Secretaría de Estado, se basa, de hecho, en que los dos infractores no tenían casi relación. Una de las pruebas que quieren presentar es que el mayordomo del Papa no dejó su ordenador en manos del nuevo acusado, muestra de la falta de confinaza.

Por cierto, no veremos en esta ocasión el rostro de un hombre en el banquillo porque el juez ha considerado que, así como la imagen de Gabriele ya era conocida, no hay ningún motivo para no preservar la intimidad de Sciarpelletti, inocente mientras no se demuestre lo contrario.

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