Crónica de Roma

Reunión decisiva para elegir al nuevo arzobispo de Milán

La archidiócesis de Milán, que por historia, extensión y estructura eclesial es una de las más importantes del mundo, se apresta a elegir a un nuevo guía.

El jueves, 16 de junio, se reunirán en sesión plenaria los miembros de la Congregación para los Obispos para decidir sobre la designación del nuevo arzobispo de Milán. Pocos días después, el prefecto del dicasterio debería entregar al Papa los tres nombres considerados idóneos para la elección del sucesor del cardenal Dionigi Tettamanzi, que en marzo pasado cumplió 77 años.

Tras las consultas realizadas entre los obispos y cardenales de la región de Lombardía, el nuncio apostólico en Italia, monseñor Giuseppe Bertello, entregará a la plenaria cinco nombres. Si bien es cierto que, según los vaticanistas más expertos, Angelo Scola, patriarca de Venecia, sigue siendo el favorito, podría haber sorpresas.

Parecen existir dos nombres capaces de contrarrestar a Scola: el cardenal Gianfranco Ravasi, presidente del Pontificio Consejo de la Cultura y el arzobispo Pietro Parolin, nuncio en Venezuela. Ravasi es estimado por el Papa, pero tiene un perfil curial (trabaja en la curia romana) y no tiene experiencia pastoral. Parolin lleva menos de dos años en Caracas y trabajó como subsecretario de la Santa Sede para las Relaciones con los Estados.

Hay otros dos prelados, Aldo Giordano y Francesco Lambiasi, respectivamente observador permanente de la Santa Sede en el Consejo de Europa y obispo de Rimini, que no son de origen lombardo y esto podría suponer un obstáculo para acceder a la sede milanesa.

Benedicto XVI ha demostrado tener un criterio único a la hora de tomar decisiones relativas a designaciones episcopales: el conocimiento y la confianza en su candidato. Así lo hizo con los nombramientos más importantes: el del secretario de Estado, Tarcisio Bertone, su más estrecho colaborador durante muchos años en la Congregación para la Doctrina de la Fe; el del prefecto del ex Santo Oficio, el cardenal William Joseph Levada, que participó en la comisión para el nuevo Catecismo de la Iglesia Católica (1992), presidida por el entonces cardenal Ratzinger; o el prefecto de la Congregación para los Obispos, Marc Ouellet, que fue miembro del consejo editorial de la revista “Communio”, fundada entre otros por Hans Urs von Balthasar, Henri de Lubac y el mismo Ratzinger.

Alfonso Bailly-Bailliére

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