Crónica de Roma

El Papa sigue su batalla contra los lujos en la Iglesia

No deja de impactar el modo en que el Papa Francisco, quien dijo querer una Iglesia pobre para los pobres, ha enfrentado el escándalo de los excesivos gastos en la reestructuración de una sede episcopal alemana, el cual ojalá sirva de ejemplo ante algún caso similar.


Se trata de la diócesis de Limburgo en la que la prensa local denunció el gasto de 31 millones -y no los 5.5 millones previstos- en la reestructuración de la casa del obispo Franz Peter Tebartz van Elst.


El primer aspecto interesante es que, ante esta noticia, el Papa envió en septiembre al cardenal Giovanni Lajolo para una “visita fraterna” y se creó una comisión para “llevar a cabo un examen profundo de la cuestión” con el acuerdo del obispo y del capítulo de la catedral de Limburgo. A partir de ese momento, el Papa estuvo “continuamente informado, amplia y objetivamente” sobre la situación, según indicó una nota vaticana.


Otra cuestión es que antes de tomar una decisión, el Papa quiso encontrar personalmente al presidente de la Conferencia Episcopal alemana el pasado 17 de octubre y después al obispo de Limburgo el pasado 21 de octubre. Un gesto interesante que muestra coherencia con la predicación del obispo de Roma en la que anima al episcopado a ser pastores “cercanos a su rebaño”.


Después de estas reuniones, el Vaticano anunció una primera conclusión y es que en esta situación el obispo alemán “no puede ejercer su ministerio episcopal” por lo que en la espera de los resultados del examen de la comisión creada –que incluye el análisis de las responsabilidades del obispo-, la Oficina de Prensa vaticana anunció que “la Santa Sede cree oportuno autorizar al obispo Franz Peter Tebartz van Elst, a transcurrir un período de permanencia fuera de la diócesis”.


Así, el Papa tras haber escuchado a las diferentes personas involucradas, decidió no pedirle al obispo su renuncia, sino que por ahora le solicitó un periodo de ausencia para esclarecer el asunto y quizá para que las “aguas se calmen”. Y en esta línea, le solicitó administrar la diócesis de Limburgo al nuevo vicario general, Wolfgang Rösch, cuyo nombramiento había sido anunciado para el 1 de enero de 2014 pero que el Pontífice hizo efectivo inmediatamente. De este modo, una persona que conoce la realidad de la diócesis continuará al cargo para ocasionar la menor desestabilización posible.


Por Mercedes De La Torre

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