Crónica de Roma

Un asunto de espionaje, corrupción o poder

Caso Milone: incertidumbres en la Secretaría de la Economía vaticana

Tras marcharse dos de las personas claves en la reforma financiera vaticana

El Papa Francisco con Libero Milone. (L'Osservatore Romano).
photo_cameraEl Papa Francisco con Libero Milone. (L'Osservatore Romano).

Después de que el ex auditor general de las finanzas vaticanas, Libero Milone rompiese el silencio y explicara los motivos de su sorpresiva renuncia, surgen dudas sobre el futuro de tal reforma económica. 

Esta semana, el ex auditor general de la Santa Sede, Libero Milone, ha revelado por primera vez públicamente por qué abandonó tal cargo el pasado junio. Entre los detalles que dio a conocer aseguró que fue ‘obligado a renunciar’ tras una conversación con el sustituto de la Secretaría de Estado vaticana, mons. Angelo Becciu e incluso denunció haber recibido un trato ‘poco cordial’ por parte de la Gendarmería vaticana quienes ya tenían preparada su carta de renuncia.

Obviamente, el pasado 20 de junio cuando fue anunciada su renuncia, había llamado mucho la atención que una persona con el prestigio y trayectoria profesional de Milone hubiera decidido abandonar un cargo clave en la reforma de las finanzas vaticanas y en aquel momento la oficina de prensa de la Santa Sede no haya dado ninguna otra explicación. 

Sin embargo, tres meses después el ex auditor general de las finanzas vaticanas explicó que decidió romper el silencio porque un pequeño grupo de poder "ha filtrado noticias ofensivas en contra de su reputación y profesionalidad” y añadió que “lo lamenta mucho por el Papa” con quien tuvo “una relación espléndida, indescriptible”, pero que en el último año y medio le impidieron ver.

Por su parte, un comunicado oficial vaticano negó la versión de Libero Milone asegurando que había espiado a algunos miembros de la Santa Sede, por lo que tal hecho “invalidó irremediablemente la confianza depositada” en él. Además, mons. Becciu declaró a la agencia Reuters que “transgredió todas las normas y espió la vida privada de sus superiores y equipo, incluido a mí. Si no hubiera aceptado dimitir, lo hubiéramos procesado”, concluyó. 

El cardenal George Pell 

En cambio, Milone ha asegurado que hay personas que no querían que continuara su trabajo de auditoría, tampoco pudo hablar con el Papa Francisco antes de dejar su cargo -y como he mencionado- ni durante los últimos 18 meses para darle los avances de su trabajo. Además, su despido se llevó a cabo poco después de la repentina ausencia del prefecto de la Secretaría de la Economía, el cardenal George Pell. 

Tras marcharse el cardenal Pell y poco después Milone, ciertos analistas consideran que la reforma financiera vaticana se está debilitando. Aún no se sabe cuándo volverá a Roma el cardenal George Pell porque continúa en Australia para enfrentar un juicio por acusaciones de abusos sexuales de hace 40 años, caso que no se ha comprobado sea cierto.

Ante tal panorama queda esperar si el Papa nombrará a un nuevo auditor general, a un prefecto ‘interino’ o si la reforma financiera vaticana permanecerá con el equipo actual.

Twitter: @mercedesdelat 



 
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