Conferencia Episcopal

Los prelados demandan un "diálogo honesto y generoso"

Unanimidad de la Permanente de la CEE, en la que hay tres obispos catalanes: “Evitar situaciones irreversibles”

El cardenal Blázquez leyó una declaración institucional sobre la “grave” situación de Cataluña en la que no aparece la palabra unidad

El Papa Francisco y Ricardo Blázquez en un encuentro anterior.
photo_cameraEl Papa Francisco y Ricardo Blázquez en un encuentro anterior.

La Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal, formada por 23 obispos y el secretario general, el sacerdote José María Gil Tamayo, han aprobado por unanimidad una declaración institucional ante la “grave situación que se vive en Cataluña" en la que isisten en que no se llegue a "situaciones irreversibles". 

Los medios de comunicación fueron convocados con carácter de urgencia para dar a conocer esta declaración, pero en la convocatoria se impidió que los periodistas pudieran formular preguntas, algo que disgustó a la mayoría de los presentes. 

El cardenal Ricardo Blázquez se limitó a leer la declaración institucional, aprobada por unanimidad por los 23 obispos que forman la comisión permanente de la Conferencia Episcopal, entre los que se encuentran tres prelados de diócesis catalanas: Juan José Omella, arzobispo de Barcelona, Joan Enric Vives Sicilia, arzobispo y obispo de Urgell y Enrique Benavent Vidal, obispo de Tortosa. En el comunicado no aparece la palabra "unidad" del Estado en ningún momento. 

También pertenece a la Comisión Permanente de la CEE, el arzobispo de Toledo, Braulio Rodríguez, quien en estos días se ha pronunciado sobre el referéndum de Cataluña y sobre los 400 sacerdotes catalanes que se han mostrado a favor de la consulta. Monseñor Rodríguez ha declarado que los clérigos deben estar “razonablemente callados y no emitir opiniones que van un poco más allá de la política”.

Declaración: 6 puntos

La declaración institucional consta de seis puntos:

Ante la grave situación que se vive en Cataluña, con gran preocupación en el resto de España, los obispos queremos en primer lugar hacer nuestros los deseos y sentimientos manifestados recientemente de forma conjunta por los obispos con sede en el territorio de Cataluña, auténticos representantes de sus diócesis.

En especial invitamos a la oración por quienes en este momento difícil “tienen la responsabilidad en el gobierno de las diferentes administraciones públicas, de la gestión del bien común y de la convivencia social”, a fin de que todos seamos guiados “por la sensatez, y el deseo de ser justos y fraternos”, y con responsabilidad “avanzar en el camino del diálogo y del entendimiento, del respeto a los derechos y a las instituciones y de la no confrontación, ayudando a que nuestra sociedad sea un espacio de fraternidad, de libertad y de paz” (Comunicado. Obs. Cataluña. 20-9-2017).

En estos momentos graves la verdadera solución del conflicto pasa por el recurso al diálogo desde la verdad y la búsqueda del bien común de todos, como señala la Doctrina Social de la Iglesia. El papa Francisco nos indica que “es hora de saber cómo diseñar, en una cultura que privilegie el diálogo como forma de encuentro, la búsqueda de consensos y acuerdos, pero sin separarla de la preocupación por una sociedad justa, con memoria y sin exclusiones” (Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium, n. 239).

Para hacer posible este diálogo honesto y generoso, que salvaguarde los bienes comunes de siglos y los derechos propios de los diferentes pueblos que conforman el Estado, es necesario que, tanto las autoridades de las administraciones públicas como los partidos políticos y otras organizaciones, así como los ciudadanos, eviten decisiones y actuaciones irreversibles y de graves consecuencias, que los sitúe al margen de la práctica democrática amparada por las legítimas leyes que garantizan nuestra convivencia pacífica y origine fracturas familiares, sociales y eclesiales.

Como ya hemos señalado los obispos, en otra ocasión también difícil para nuestra convivencia democrática y pacífica, “es de todo punto necesario recuperar la conciencia ciudadana y la confianza en las instituciones, todo ello en el respeto de los cauces y principios que el pueblo ha sancionado en la Constitución” ( XXXIV Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española. 28-2-1981).

Por último, reiterando nuestra llamada a la esperanza y la plegaria a Dios, a la serenidad y entendimiento, ofrecemos nuestra colaboración sincera al dialogo en favor de una pacífica y libre convivencia entre todos.







 
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