Conferencia Episcopal

Celebrado en la Pontificia de Salamanca

Un congreso concluye que las conferencias episcopales deben contar con los laicos, en especial, con las mujeres

El presidente del simposio adelanta algunas de las cuestiones debatidas por los obispos sobre la función y perspectiva de esta institución eclesial

El vicerrector de Relaciones Institucionales de la Universidad Pontificia de Salamanca, Jacinto Núñez Regodón, junto con la portavoz del Congreso, Ninfa Watt (a la izquierda).
photo_cameraEl vicerrector de Relaciones Institucionales de la Universidad Pontificia de Salamanca, Jacinto Núñez Regodón, junto con la portavoz del Congreso, Ninfa Watt (a la izquierda).

La Universidad Pontificia de Salamanca celebró el pasado mes de junio el Congreso “Conferencias Episcopales: orígenes, presente y perspectivas. A los 50 años de la creación de la Conferencia Episcopal Española”. A la espera de que se publiquen las actas, su presidente, el sacerdote Jacinto Núñez, Vicerrector de Relaciones Institucionales de dicha Universidad, adelanta a Religión Confidencial alguna de las conclusiones.


Para Jacinto Núñez, este congreso tenía un programa muy armónico y bien concebido, en el que se imbricaban intencionadamente dos perspectivas: una más teórica sobre la naturaleza y función de las conferencias episcopales y otra más concreta e inmediata respecto a cuál es la aportación de la Conferencia Episcopal Española

Fuera del acto oficial de la inauguración, la asistencia no fue muy numerosa. En este sentido, probablemente tenía razón el presidente de la CEE, el cardenal Ricardo Blázquez, al comentar que era más apropiado hablar de simposio, en el sentido de un grupo de especialistas que, desde las distintas perspectivas, reflexionan en común sobre un mismo tema, en este caso el de las conferencias episcopales. La publicación de las actas en los meses próximos pondrá de relieve esa riqueza de perspectivas”, apunta el presidente de este evento a este Confidencial.

Sintonía en torno a Fernando Sebastián

Jacinto Núñez desvela que, en este Congreso, la sintonía entre obispos, canonistas, catedráticos y demás participantes fue “total y absoluta. Tuvimos el privilegio de contar en todas y cada una de las sesiones con la presencia del cardenal Fernando Sebastián, testigo cualificado de todos esos frentes: el teológico, el pastoral, el episcopal etc. En torno a don Fernando se pudo evidenciar esa sintonía”.

Una de las conferencias de este Congreso llevaba por título “Las conferencias episcopales en el pensamiento del Papa Francisco”. El vicerrector de la Pontificia de Salamanca explica que el Santo Padre, fiel a su idea de evitar una centralización de la estructura de la Iglesia en torno a la Curia romana, “subraya la importancia de las conferencias episcopales como una institución eclesial que sirve de puente entre las iglesias locales y los servicios propios del ministerio petrino (Santa Sede)”. 

Lo que el Papa quiere -subraya Jacinto Núñez- es que no queden reducidas las conferencias a meras estructuras administrativas o pastorales, sino que sus competencias pueden afectar también a competencias doctrinales. En último término, lo que el Papa sugiere es una circularidad armónica y enriquecedora entre el ministerio de los obispos en sus diócesis, el servicio eclesial de las conferencias y el ejercicio del ministerio petrino”.

Respecto a lo que falta por hacer en la Conferencia Episcopal Española, el presidente de este Congreso no tuvo la sensación de que se hablará sobre que haga falta hacer algo. “Más bien, creo que quedó claro que las circunstancias sociales y eclesiales de cada momento van modulando el perfil de la Conferencia y acentuando en cada caso aquellos aspectos que convienen para esas circunstancias. Dicho de otra manera, la Conferencia no puede prestar un servicio verdaderamente eclesial si no está atenta a los ´signos de los tiempos´ en cada momento y circunstancia”, afirma Jacinto Núñez.

Participación de los laicos

En este sentido, añade que como su mismo nombre indica, las conferencias episcopales afectan a los obispos y están al servicio de su comunión afectiva y efectiva. “Entendidas, sin embargo, en su sentido amplio hay que decir que, en cuanto expresión de la comunión eclesial, las conferencias episcopales están llamadas a expresar en su estructura organizativa la riqueza eclesial, impensable si no se visibiliza con la participación activa y significativade los laicos y, como un signo de los tiempos, específicamente de las mujeres”.

Otro de los aspectos que se debatieron fue cómo hacer llegar con más eficacia los documentos de la conferencia episcopal a todos los cristianos. “Creo que, en la Iglesia, a estas alturas, hemos tomado conciencia de que el qué se dice no es suficiente por sí solo si no va acompañado de cómo se dice. La forma modela el contenido. No puede dudarse del empeño de la Conferencia por ver, en cada caso, la forma más eficaz de trasladar su mensaje a las comunidades cristianas”, indica el vicerrector de la Pontificia de Salamanca.

En este sentido, el Congreso valoró muy positivamente que hayan quedado finalmente recogidos todos los documentos generados por la CEE en estos 50 años, en una magnífica edición de la BAC. “En el Congreso se dio importancia a este dato, que, más allá de un hecho editorial, es unacontecimiento eclesial en la historia de la Iglesia en España”, afirma Núñez.

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