Conferencia Episcopal

La Conferencia Episcopal reivindica el espíritu de la Transición

El cardenal Ricardo Blázquez reclama la vigencia de una Constitución como “una meta alcanzada por todos”

Rueda de prensa de las conclusiones de la Asamblea Plenaria.
photo_cameraRueda de prensa de las conclusiones de la Asamblea Plenaria.

Ayer tuvo lugar la conclusión de la Asamblea Plenaria. El viernes, el secretario general de la Conferencia Episcopal Española, Mons. Luis Argüello, y el vicesecretario para asuntos económicos, Fernando Giménez Barriocanal, informaron acerca de las conclusiones al término de la misma.

Se culmina así un año de trabajo conjunto con los directores de los secretariados de las distintas comisiones episcopales. Las comisiones previstas en los estatutos realizarán ahora un trabajo de descripción de los departamentos en que se articularán esas Comisiones. El nuevo organigrama es parte del proceso de reforma que se está llevando a cabo en la CEE desde que la Plenaria de abril de 2016 acordó revisar su funcionamiento para adecuar el trabajo y misión de la CEE a las circunstancias actuales. Entrará en vigor en la próxima Asamblea Plenaria.

El presidente de la CEE, cardenal Ricardo Blázquez, inauguraba la Asamblea el lunes 18 de noviembre. En su discurso reclamó el “espíritu” de la Transición y la vigencia de una Constitución que “fue una meta alcanzada por todos”.Según Blázquez, “el éxito de la Transición con el fruto de la Constitución fue motivo de serenidad que no puede ser cuestionado”. Y finalizó pidiendo “que la tentación del caos no prevalezca nunca sobre la unidad asegurada por la Constitución”.

En esta línea, se ha llevado a la Plenaria el borrador del texto sobre la protección de los menores y de las personas vulnerables, redactado por la Comisión para la protección de menores y la Junta Episcopal de Asuntos Jurídicos.

Mons. Mario Iceta, presidente de la Subcomisión Episcopal para la Familia y Defensa de la Vida, ha presentado el documento titulado “Acoger, proteger y acompañar en la etapa final de esta vida”, que refleja cómo el debate actual sobre la eutanasia y el suicidio asistido no es planteado como una cuestión médica sino más bien ideológica, desde una determinada visión antropológica. Este planteamiento olvida que la dignidad de la persona radica en el hecho de ser humano, con independencia de cualquier otra circunstancia, incluida la salud, la edad o la capacidad mental o física. El documento postula una ética del cuidado de los enfermos y una atención a sus necesidades físicas, psíquicas, espirituales, familiares y sociales y afirma la esperanza cristiana de la vida más allá de la muerte.

Como es habitual en la Plenaria de noviembre, se han aprobado los balances y liquidación presupuestaria del año 2018, los criterios de constitución y distribución del Fondo Común Interdiocesano y los presupuestos de la CEE y de los organismos que de ella dependen para el año 2020.

El importe de la asignación viene determinado por el resultado de la campaña de asignación correspondiente al IRPF 2018, campaña 2019. Dichos datos, de acuerdo con el mecanismo establecido de comunicación, no están disponibles a la hora de hacer el presupuesto por lo que procede realizar una estimación de 266 millones de euros, lo que representa un 3,9% de incremento con respecto al año anterior.

Han participado en la Asamblea todos los obispos miembros, excepto el obispo de Cartagena, Mons. José Manuel Lorca. Las diócesis de Astorga y Zamora han estado representadas por sus administradores diocesanos, José Luis Castro Pérez y José Francisco Matías Sampedro, respectivamente. Ambas sedes están vacantes tras el fallecimiento de sus obispos, Mons. Juan Antonio Menéndez y Mons. Gregorio Martínez Sacristán.

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